Una mañana de octubre de 1864 los
140.000 habitantes de Buenos Aires se encontraron con una sorpresa:
descubrieron los cordones de las veredas pintados de naranja y carteles con una
enigmática inscripción: "Se viene Hesperidina". Debieron esperar
hasta el 24 de diciembre de ese año para sacarse "la espina" y
descubrir, gracias a una publicación en el diario "La Tribuna", que
la misteriosa inscripción se refería a una bebida.
