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LA TUMBA DE PAULINA MARTIGNONI, LA MADRE DE ALFONSINA STORNI, EN EL SILENCIO DEL CEMENTERIO CAÑADENSE.

 


Nuestro cementerio local tiene muchas historias en su enorme peregrinar. Primero las historias personales, de vida, de afectos de nuestros seres queridos que allí se encuentra. Pero por último también allí se encuentran hombres y mujeres que construyeron nuestra sociedad.

A los 90 años falleció "Cacho" Fontana, leyenda de la radio y la televisión



El histórico conductor y locutor radial Norberto Palese, conocido popularmente por su seudónimo de Jorge "Cacho" Fontana, falleció durante las últimas horas a los 90 años, tan solo un día después de la muerte de su exesposa y madre de sus hijas, la exmodelo, actriz y presentadora Liliana Caldini.
"Nuestras condolencias a familiares y amistades del locutor, conductor y animador Jorge 'Cacho' Fontana, abrazándalos en este duro momento. Fue un importante referente de los medios de comunicación del país, conductor de recordados programas como 'Odol pregunta' y 'Videoshow'", escribieron desde la cuenta oficial de Twitter de la Asociación Argentina de Actores, en medio de una ola de repercusiones en redes sociales tras conocerse la noticia.

Fontana se encontraba en un estado de salud delicado luego de haber contraído Covid-19 en 2020 y tras haber estado internado en varias oportunidades por cuadros de neumonía, el último de ellos en mayo en el Hospital Fernández del barrio porteño de Palermo.

En los documentos Norberto Palese, "Cacho" nació en el barrio de Barracas el 23 de abril de 1932 y durante muchos años fue un locutor de voz límpida e inconfundible, icono de los micrófonos desde su debut en radio en 1950 hasta la década de 1990, cuando recibió acusaciones de violencia por parte de una joven aspirante a modelo que lo sumieron en dificultades judiciales por varios años, problemas de salud y una profunda depresión.

Como era habitual en su época, Fontana comenzó como animador en el cabaret Chantecler, en la calle Paraná al 400, cuartel general de la orquesta de Juan D'Arienzo, y también en el café Tango Bar, hasta que dio su salto a la radio como locutor suplente de Julio César Barton (1950) y reemplazó al entonces notorio Jaime Font Saravia como animador de "El relámpago", programa que se desarrollaba en la redacción de un diario.

Entre 1955 y 1966 fue la voz emblemática de Radio El Mundo y transitó infinitas veces el auditorio de la emisora -hoy Radio Nacional- en Maipú 555, lugar al que volvió luego interpretándose a sí mismo junto a Graciela Borges en la película "Pobre mariposa", filmada por Raúl de la Torre en 1986.

Luego ingresó a Rivadavia e integró el equipo de José María Muñoz y Enzo Ardigó que relató el Mundial de Fútbol de Inglaterra de 1966, en el que participó la Argentina y fue el último que se transmitió solo por radio y no por televisión.

Tuvo un éxito singular con "Fontana Show", emitido por Rivadavia, que se transmitió durante más de 15 temporadas y en el que contaba con las reconocibles voces de Rina Morán y María Esther Vignola, un formato de radio desinhibido y espontáneo que cambió para siempre las mañanas de las emisoras.

En TV tuvo un brillante pasaje por "Odol pregunta", que antes había sido conducido por Carlos D'Agostino, Jorge Paz, Blackie y Augusto Bonardo, y donde entre 1963 y 1973 impuso las frases "Minuto Odol en el aire" y "¡Con seguridad!", además de haberle dado la oportunidad de ganar un millón de pesos de entonces al adolescente Claudio María Domínguez, quien concursó sobre mitología griega.

En 1979 fue productor general de Canal 11, entonces estatal, y en 1982, durante la guerra en el Atlántico Sur condujo junto a Pinky el programa "Las 24 horas por Malvinas", por el canal oficial ATC, en el que el público llevó donaciones en dinero, joyas, ropas y otros valores y que en su momento causó no pocas polémicas por el destino de esas mercaderías.

Tras un período de concentración de su actividad en televisión, volvió a Radio Nacional en 1992 y 1993 con su "Fontana Show" y en diciembre de 1999 regresó a FM Ciudad con un espacio dominical titulado "El espectacular de la ciudad", un programa de comentarios, entrevistas y música dedicado al tango.

Durante dos décadas estuvo en pareja con la cantante, actriz y bailarina de tango Beba Bidart, una mujer de fuerte personalidad que le llevaba ocho años y a la que abandonó por la entonces modelo Liliana Caldini, 20 años menor, con quien tuvo a sus hijas Ludmila y Antonella, a las que hay que sumar a Estela, nacida en 1955 de su primer matrimonio.

Su estrella decayó debido a su vínculo con la joven modelo Marcela Tiraboschi, quien lo llevó a los tribunales por varias imputaciones, y si bien intentó regresar a la radio con varios programas e incluso avisos publicitarios para importantes empresas, solo pudo regresar a Radio Nacional en mayo de 2019, a los 87 años, con un programa de variedades y entrevistas.

Fontana pasó sus últimos años en una residencia para adultos mayores y reconoció sin vueltas en más de una oportunidad la estrechez económica a la que se enfrentaba mientras el trabajo se hacía cada vez más escaso.

Además de los recurrentes problemas respiratorios por los que tuvo varias internaciones, en 2019 tuvo que ser hospitalizado tras sufrir una caída en el baño de un restaurante, luego de participar de una entrevista televisiva en la que probablemente hizo el balance más crudo y descarnado de toda su existencia. Allí, entre otras cosas, reconoció sin ninguna reticencia que el alcohol y las drogas lo llevaron al ostracismo en uno de los mejores momentos de su brillante carrera como animador y conductor.

Se hizo acreedor a 14 Premios Martín Fierro otorgados por Aptra -uno a su trayectoria-, un Konex de Platino y el Premio español Ondas.

Güemes: de la revolución nacional a la revolución social

 



El gaucho Miguel Martín de Güemes es un ejemplo de caudillo popular y social de nuestra historia patria. Nacido en Salta, a los 14 años ingresa a las Fuerzas Armadas y luego, durante las invasiones inglesas comete un acto realmente insólito, como fue el abordaje de un barco inglés que había encallado. Sin dudarlo, él y su gente hacen el abordaje y toman prisioneros a los tripulantes de la nave invasora.

El divorcio vincular, una ley resistida pero que marcó un avance social trascendental



El 8 de junio de 1987 la legisla la ción de la Argentina dio un paso trascendental al sancionar una ley que permitía la disolución del matrimonio, normativa que, al igual que la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y el matrimonio igualitario, fue fuertemente resistida por sectores conservadores y que otorgaba un marco legal a una situación que de hecho ya ocurría con frecuencia.


En la Argentina del 1800 regía el derecho canónico y hasta 1884, con la creación del primer Registro Civil, todas las estadísticas de nacimientos, matrimonios y defunciones eran administradas por la Iglesia Católica.

En cuanto a estos registros, las oficinas gubernamentales poco a poco fueron desplazando el esquema parroquial vigente desde épocas coloniales y en 1888 la sanción de la Ley 2393 de Matrimonio civil dio un nuevo paso a favor del Estado en esta disputa de poder político y económico frente a la Iglesia, sacándole el control del empadronamiento de nacimientos, uniones y muertes.

"Si bien el Matrimonio civil reemplazó al derecho canónico vigente hasta el momento, el poder de la Iglesia era muy fuerte", señaló en diálogo con Télam Sandra Dell Oro, directora del Instituto de Políticas de Género del Colegio de Abogados del partido bonaerense de San Martín y precisó que aquella normativa que se mantuvo vigente casi un siglo "establecía la indisolubilidad del matrimonio".

Sin embargo, el 'para toda la vida' o el 'hasta que la muerte nos separe' no era la realidad que millones de argentinos y argentinas vivían dado que había "separaciones de hecho, muchas personas volvían a formar parejas, convivían y hasta tenían hijos, pero no tenían un marco legal como el que les otorgaba la institución del matrimonio", apuntó la especialista.

En busca de dar respuesta a esta realidad, en 1954 se promulgó la ley 14.394 del Régimen Legal de Familia y Minoridad que en su artículo 31 introdujo la figura de "divorcio vincular para aquellos casos que hubieran obtenido la separación de cuerpos con al menos un año de antelación"; sin embargo, a menos de un año de su reglamentación la normativa fue derogada por el gobierno de facto en 1956.

"Después empezaron a aparecer otras leyes", explicó la especialista en derecho de familia y precisó que "la Reforma (del Código Civil) de 1968 trajo muchos cambios, introdujo la separación personal por presentación conjunta que realmente era un avance para aquel momento".

Asimismo, la letrada apuntó que si bien esta reforma "modernizó el código, lo más importante vino con la democracia" y recordó que antes de que el Congreso sancione la ley 23.515 que permite la disolución del vínculo matrimonial, la Corte Suprema "decretó la inconstitucionalidad de la ley de Matrimonio Civil" en el fallo Sejean, de 1986.
"Sin dudas este caso sentó precedente, se considera doctrina, fue un hombre que denunció la inconstitucionalidad del artículo 64 ya que estaba casado, separado y volvió a formar pareja con una mujer también separada con quien tuvo una hija, pero la ley no le permitía volver a contraer matrimonio", recordó Dell Oro.

Finalmente, y tras una enorme campaña en contra por parte de la Iglesia y sectores conservadores del poder el 8 de junio de 1987 el Congreso Nacional sancionó la Ley 23.515, popularmente conocida como la Ley del Divorcio Vincular, que permitía la disolución de la unión conyugal y que entró en vigor cuatro días más tarde tras su publicación en el Boletín Oficial.

"Durante el debate en el recinto la Iglesia organizó muchas acciones en contra de la Ley, creo que hasta una procesión a Luján, algo muy parecido con lo que pasó hace unos años durante el debate por la IVE", advirtió la letrada y recordó que en ambos debates "se intentó instaurar el lema de que la aprobación de la ley era nociva para la sociedad".

"La realidad es que en los hechos la gente rompía el vínculo, no podía hacerlo legalmente, pero en los hechos se hacía y generaba que un montón de familias no tengan ese resguardo o marco legal que les otorgaba el casamiento, ni a las parejas ni a los hijos de las mismas", apuntó Dell Oro y señaló que "es algo muy difícil de imaginar a la distancia, pero a los hijos extramatrimoniales se los consideraba ilegítimos".

En este marco, las uniones entre personas que ya habían estado casadas eran frecuentes, eran parte del tejido social, pero sin un marco legal había "trámites, herencias y situaciones que no podían ser resueltas, por eso fue muy importante la sanción de la 23.515".

Hace 35 años, el avance en la legislación argentina dio amparo a unos millones de personas, lo que se vio reflejado casi inmediatamente en las inscripciones de divorcios que recibió el Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires que pasó de 3 mil anuales en promedio, a 13 mil en 1987 y 11 mil en 1988, al igual que en 1989.

Si bien la normativa intentó dar una respuesta a una situación concreta, "se aprobó la ley que podíamos tener en ese momento, permitiendo una situación que de hecho ocurría, pero establecía una lista de causas probables de divorcio y, por ende, un culpable".

"Injurias graves, adulterio, abandono voluntario y malicioso, eran algunas de las causas y que la persona solicitante tenía que probar, para esto había que atravesar un proceso judicial lento, complejo y que buscaba un ´culpable´", explicó la especialista y remarcó que "el que resultaba ´inocente´ en el divorcio, en la separación personal tenía derecho a una cuota alimentaria".

La letrada explicó también que la ley 23.515 preveía "la presentación conjunta, es decir, podías exponer una imposibilidad de la convivencia o de cohabitación que finalmente fue la vía más utilizada".

La ley –según la especialista- establecía un proceso de audiencias que apuntaban a la reconciliación del vínculo y mantenía el doble régimen de separación personal, es decir, se efectuaba la separación de bienes y daba la constancia de la acción legal y, de requerirse, podía transformarse "en una sentencia de divorcio".

"A lo que se tenía antes era todo un avance, pero era perfectible, no existía como ahora la disolución del vínculo a pedido de sólo una de las partes", advirtió Dell Oro y comparó esa normativa con la IVE "se debatió mucho, con distintos proyectos, seguramente puede haber alguna mejor, pero lo importante fue lograr la aprobación para despenalizar algo que de hecho sucede".

En 2014, una nueva reforma del Código Civil y Comercial de la Nación estableció la posibilidad del pedido de divorcio de manera unilateral "una de las dos personas presenta una demanda de divorcio y no es necesario explicar por qué o buscar un culpable, sólo es necesario informar a la otra parte", explicó la abogada.

Fuente: Telam

El verdadero origen del 25 de Mayo



Cómo se gestó la revolución y cuál fue la influencia de la Junta de Sevilla en el Río de la Plata. La diferencia entre el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Las mentiras de la historia liberal.

Por Norberto Galasso

LOS 1039 NOMBRES DEL PRIMER CENSO EN CAÑADA DE GÓMEZ

 

La Estación Cañada de Gómez, en los tiempos del primer censo

Entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869 se llevó adelante el Primer Censo de la República Argentina durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.

Sarmiento, el tercer presidente post constitución del ´53, estaba obsesionado en saber en que condiciones se encontraba el país no solamente en lo económico y político sino en educación, salud e infraestructura.

Para eso, llevó a cabo una decisión emanada del Congreso de la Nación el 27 de septiembre de 1862 cuando ordenó al ejecutivo realizar un censo. El entonces presidente Bartolomé Mitre, más preocupado en aniquilar a los caudillos federales o en la guerra en Paraguay, no lo llevó a cabo.

Domingo Faustino Sarmiento creó la Superintendencia del Censo, poniendo al frente del mismo a Diego Gregorio de la Fuente.  La tarea se llevó a cabo en forma efectiva en las 14 provincias existentes por entonces.  Por su parte, en los territorios nacionales y regiones como Chaco, Formosa, Misiones, Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego la cifra fue estimada.

Tres meses después de su levantamiento, se aprobaron los resultados a través de la Ley N° 565 y se determinó la población de la Argentina: 1.877.490 habitantes, contabilizando el Ejército nacional que intervino en la Guerra de la Triple Alianza, y los argentinos en el exterior. Los datos definitivos se publicaron en 1872. En las tareas de recolección trabajaron 15 comisarios, 283 comisiones, 700 comisionados y 3.045 empadronadores.

El resultado de ese primer censo, es recordado porque Sarmiento al leer el altísimo nivel de analfabetismo expresa su famosa frase «señores ministros, ante los primeros datos del censo, voy a proclamar mi primera política de estado para un siglo: escuelas, escuelas, escuelas». De los 413.465 niños y niñas entre 6 y 14 años que estaban en aptitud de ir a la escuela, solo lo hacían 82.671. De las apenas veintenas de escuelas que dejó Juan Manuel de Rosas en 1852 cuando fue derrotado en Caseros dejando el poder, al finalizar el mandato Sarmiento ese número ascendió a 1.120.

Ahora cómo era la Cañada de Gómez en 1869

Por aquel entonces era gobernador de la provincia de Santa Fe Simón de Iriondo, por el cuál debemos el nombre de nuestro departamento y fue el fundador de la academia de práctica forense, de las primeras municipalidades realmente autónomas, y es quién fijó definitivamente los límites con la provincia de Buenos Aires y de Córdoba.

Cañada de Gómez aún era un paraje aledaño a la Estación homónima. Mariano Cabal, predecesor de Iriondo, el 30 de marzo de 1869 dividió este territorio en el Desmochado Abajo Sur y Desmochado Abajo Norte cuya separación eran las flamantes vías férreas. En el primero de ellos nombró a Cirilo Peralta como comisario, mientras que Francisco Santa Ana en el segundo.

El 21 de julio del mismo año, ya estando Iriondo al frente de la provincia, el Departamento Coronda, al cuál pertenecía esta zona, también se divide en Sur y Norte por una línea partiendo desde la estancia del Coronel Eugenio Oroño hasta el despunte, nombrando al citado militar como Comisario General de la sección Sur. Siguiendo con lo ocurrido en el último año de la década del sesenta en el Siglo XIX, Elías Bertola nos relata que «la nueva Compañía de Tierras mandó a Europa a su Agente señor Guillermo Perkins para contratar los agricultores para colonizar, empezando con la primera Colonia de Berstadt que pocos han de recordar, pues es la actual Roldán. En Marzo de 1870 llegó a la colonia la primera remesa y en junio y julio otras dos, siendo en su mayoría familias suizas. En el mes de mayo del mismo año fue vendido en el centro urbano el primer solar de la tierra de la Compañía.»[1]

Aquel censo de 1869 arrojó que en la Cañada de Gómez habitaban 1039 personas. De los cuales 978 eran argentinas, cinco italianas, cuatro uruguayas, dos paraguayas, 11 chilenas, 26 alemanas, dos españolas, diez inglesas y una polaca.

El segundo censo en nuestra ciudad fue en 1887, realizado por la provincia de Santa Fe los días 6, 7 y 8 de junio; bajo la administración del gobernador José Galvez y dirigido por Gabriel Carrasco. En aquella oportunidad habitaban el Pueblo Cañada de Gómez 3139 personas. Las nacionalidades de las mismas se distribuían de la siguiente manera, 2030 argentinas, una boliviana, dos brasileras, cuatro chilenas, dos estadounidenses, 19 uruguayas, dos paraguayas, una americana (así lo expresa el cuadro del censo), 38 alemanas, 22 austriacas, 47 españolas, 142 francesas, 59 inglesas, 708 italianas, 59 suizas y tres del resto de Europa.

El Censo no es solamente una cifra dura, que sirve para saber la cantidad de habitantes. Es comprender el presente para analizar los caminos a seguir en la construcción de una mejor sociedad.

Ahora bien, comparto con ustedes los 1039 nombres del primer censo en Cañada de Gómez:































Todas estas fotos y los datos del censo 1869 y 1887, pertenecen al Archivo Histórico del Museo Elías Bertola de Cañada de Gómez.



[1] Elías Bertola. Apuntes históricos de Cañada de Gómez. 1923. Reedición año 2013

A 55 años del bypass, resaltan que la técnica de René Favaloro aún salva "incontables vidas"

 




A 55 años del primer bypass, la técnica desarrollada por el doctor argentino René Favaloro que hoy sigue vigente y salvando "incontables vidas", cambió la historia de la enfermedad coronaria, uno de los "principales flagelos" en salud, según expresaron médicos cardiólogos de esa Fundación.

EL 3 DE JULIO DE 1933, FALLECÍA HIPÓLITO YRIGOYEN



Hace 88 años moría el ex presidente argentino. Luego del golpe que lo derrocó en 1930, debió soportar el encierro en Martín García. Liberado y enfermo, pasó sus últimos años visitado solo por unos pocos. Su funeral fue una multitudinaria manifestación de fervor popular que el gobierno de Justo buscó minimizar.

Por Adrián Pignatelli para Infobae

El día que Eva Perón estuvo en el Vaticano



La audiencia con el Sumo Pontífice fue por la mañana del 27 de junio de 1947,en el marco de una gira por Europa que se extendió por 78 días.

Bartolomé Mitre, entre el bronce y la historia

 


En el bicentenario de su nacimiento, los historiadores Eduardo Míguez, Hilda Sabato y Nahuel Victorero analizan el recorrido político turbulento y plagado de polémicas del primer presidente de la Argentina unificada y autor de los mitos fundacionales del país.
Por Martín Canziani

Falleció Horacio González, uno de los referentes intelectuales más significativos de la Argentina


Tras un largo proceso que incluyó mejorías y recaídas, murió este martes a los 77 años el sociólogo y ensayista Horacio González, un hombre de lealtades blindadas que sin escaparle al disenso vivió en estado de interrogación y diálogo, apostó al lenguaje para desafiar sentidos clausurados y generó una de las etapas más luminosas de la Biblioteca Nacional a partir de una gestión que alojó debates inflamados, validó en sentido integral la producción de músicos como Spinetta o el "Indio" Solari y salió al rescate de textos olvidados por las dinámicas expulsivas de la industria editorial.

El autor de "Lengua del ultraje. De la generación del 37 a David Viñas" toreó varias veces a la muerte. Lo hizo a fines de 2013 cuando se desplomó en el aeropuerto de Panamá como consecuencia de un ACV que sufrió mientras regresaba de un Congreso de la Lengua celebrado en esa ciudad y luego en 2015 cuando fue intervenido por una hemorragia renal que un año y medio después lo llevó a recibir un trasplante de riñón.

Pero esta vez no pudo. No alcanzó con la tenacidad disimulada en su figura etérea, afable, de la que brotaba la voz tenue pero firme con la que construyó su faceta de polemista.

Sociólogo, docente, ensayista, profesor, militante: González fue uno de los más lúcidos pensadores argentinos del último siglo, poseedor de una prosa expansiva y laberíntica que custodiaba sus ocurrencias y argumentos. Fuera del territorio solitario de la escritura, no esquivó los riesgos que acechan a los hombres que frecuentan la arena pública: presentó libros, regaló destellos de conferencista sagaz y lideró cruzadas como las reuniones de Carta Abierta -el espacio que buscó aportar espesor teórico a las políticas del kirchnerismo- o la embestida para licuar el protagonismo del escritor Mario Vargas Llosa durante su visita al Feria del Libro en 2015.

A González lo caracterizó siempre la vocación para sostener lealtades -a sus ideas, a sus amigos, a las figuras que admiraba como la del expresidente Néstor Kirchner o el desaparecido librero Elvio Vitali- sin caer en la adulación o el alineamiento sumiso.

Contra toda prevención, en julio de 2015 no dudó en anticipar su salida de la Biblioteca Nacional -en la que ejerció la máxima autoridad durante una década- pese a que el pronóstico de cara a las inminentes elecciones presidenciales sugería un escueto triunfo del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, por sobre el opositor Mauricio Macri. "Creo que no seguiré. Debería para eso acallar muchas de las críticas que hice y me debería convertir en un funcionario más adecuado y no lo fui", se sinceró.

De hecho, en ese inesperado balance que formuló en el marco de una presentación informal ante un grupo de periodistas llegó a sostener que trabajó "al filo de la disidencia", en línea con la noción de una "cultura crítica". El intelectual había llegado a la Biblioteca Nacional en 2004 por pedido de su amigo Vitali, quien apenas nombrado director lo convocó para desempeñarse como su segundo en el área junto al también historiador Horacio Tarcus.

Cuenta la leyenda que casi dos años después el entonces presidente Néstor Kirchner lo llamó a su casa para ofrecerle el cargo de director de la máxima institución cultural. Tuvo su primer asedio público en diciembre de 2006, cuando el subdirector Tarcus presentó su renuncia por desavenencias con los sindicatos y sus desacuerdos con la línea "nacional y popular" que empezaba a perfilar la gestión.

Precisamente esa perspectiva díscola con las tradiciones sería una de las grandes astucias de González: convertir a la Biblioteca en un espacio vivo capaz de alojar el "zeitgeist" de una sociedad que redefinía sus consumos culturales intentando dejar atrás las secuelas del estallido social de 2001. El sociólogo planteó entonces una agenda desplazada hacia expresiones asociadas a lo periférico o lo alternativo que nunca antes habían tenido lugar en la monumental estructura proyectada por Clorindo Testa, como la muestra dedicada en 2014 a "El Eternauta", la historieta creada por Héctor Germán Oesterheld o las que sucesivamente tuvieron como epicentro el universo artístico del "Indio" Solari, fundador de Los Redonditos de Ricota, o la producción poética y musical de Luis Alberto Spinetta, a quien en 2012 se le rindió homenaje con una exposición antológica.

Transformado en un anfitrión entusiasta y descontracturado, González multiplicó la actividad pública de la Biblioteca con presentaciones de libros, paneles, ejercicios de relectura crítica, exposiciones, ciclos de reflexión y hasta jornadas de desagravio como la que dedicó al escritor Pablo Katchadjian, acusado por la viuda de Borges, María Kodama, de plagiarlo en su libro "El Aleph engordado". Fue una atípica velada que contó con la presencia del escritor César Aira, habitualmente renuente a la actividad pública, además del apoyo de más de 2.500 escritores editores y artistas entre los que se encontraban Edgardo Cozarinsky, Ricardo Piglia, Silvia Molloy, Josefina Licitra, Alan Pauls, Tamara Kamenszain y Gabriela Cabezón Cámara

"La Biblioteca Nacional tiene que mantener la idea de interrogar toda la cultura disponible. Es como en la época de Groussac y la época de Moreno, que de algún modo estaba vinculada a todos los asuntos públicos, incluso a la guerra. Entre guerra y biblioteca hay muchas relaciones y ocurre hasta hoy que en las guerras las bibliotecas son un blanco muy selecto", destacó durante una entrevista el sociólogo, que en 2011 creó el Museo del Libro y de la Lengua y designó como directora del flamante espacio a la ensayista María Pía López, su antigua alumna e incondicional amiga.


Polemista irremediable y protagonista de arrebatos que le valieron contrapuntos con otros intelectuales como Beatriz Sarlo, Horacio Tarcus y varios de sus compañeros de Carta Abierta -la agrupación a la que amenazó dejar de pertenecer en más de una ocasión- González solía esquivar la corrección política reservada a quienes ejercen la función pública, como cuando en 2015 decidió liderar una campaña para evitar que el escritor peruano español Mario Vargas Llosa participe como orador principal de la apertura de la la 37ª edición de la Feria del Libro de Buenos Aires y proponía a cambio su reemplazo por un escritor argentino

En una carta pública, el por entonces director de la Biblioteca Nacional salió a decir que consideraba "sumamente inoportuno" que el Premio Nobel de Literatura 2010 "ocupe ese lugar para inaugurar una feria que nunca dejó de ser un termómetro de la política", dado que el autor de "La ciudad y los perros" no compagina bien "con las corrientes de ideas que abriga la sociedad argentina". ¿Cómo se canceló la polémica? La entonces presidenta Cristina Fernández llamó a González para pedirle que retirara esa carta y Vargas Llosa logró dar su discurso, que en definitiva pasó casi desapercibido frente a la viralización que había alcanzado la controversia previa.


Una vida fiel a sus ideales y a las letras

La formación intelectual del sociólogo y ensayista se consolidó con su ingreso a la facultad de Filosofía y Letras, que en los 60 funcionaba en un edificio ubicado sobre la calle Viamonte al 400. Se sintió rápidamente atraído por la militancia universitaria y poco después se unió a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), la organización política y guerrilla urbana que lo obligó a permanecer clandestino por un tiempo. Abandonó la agrupación para integrarse en 1971 al Movimiento Revolucionario Peronista, un grupo que luego se incorporó a la órbita de Montoneros. Comenzó a militar en una Unidad Básica en Flores, mientras vivía en una pensión, en una pieza con una cama de metal y una mesa desvencijada que constituían para su ideario el gesto de austeridad que demandaba la militancia. Llegó a estar detenido durante seis meses y al salir en libertad no lo dudó: se exilió en Brasil, donde ejerció la docencia hasta que en 1983 decidió regresar a la Argentina.

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de San Pablo, publicó una veintena de obras que se ramifican en novelas, aguafuertes y ensayos, entre los que se destacan "La ética picaresca", "El filósofo cesante", "Retórica y locura", "Filosofía de la conspiración", "Perón: reflejos de una vida", "Paul Groussac: la lengua emigrada", "Las hojas de la memoria. Un siglo y medio de periodismo obrero y social", "Lengua del ultraje. De la generación del 37 a David Viñas", “Historia conjetural del periodismo”, "Genealogías. Violencia y trabajo en la historia argentina" y "Kirchnerismo, una controversia cultural". Sus objetos de indagación van desde el peronismo, la política, los contrapuntos intelectuales y el oficio periodístico hasta los taxis, a los que les dedicó un libro, "El arte de viajar en taxi. Aguafuertes pasajeras".


Su debut en la ficción se produjo recién en 2014 con "Besar a la muerta", una obra donde despliega saberes y discursos en clave de criollismo paródico, sin dejar de reflexionar, acaso a su pesar, sobre el estatuto del acto de habla. "La novela tiene giros caricaturescos, por eso vacilo en llamarla novela, sería en realidad una noveleta farsesca, y el asado, como fuerte signo de identidad, adquiere resonancias fantasmagóricas. No se puede invocar un asunto tan plenamente ligado a la memoria culinaria del país, sin incurrir en cierto criollismo paródico", decía por entonces en una entrevista con Télam. Curiosamente, unos años más tarde el propio González se transformaría en el personaje central de "Yo ya no. Horacio González: el don de la amistad", libro escrito por su amiga María Pía López que se sostiene en la figura del sociólogo para reflexionar sobre la urgencia de la escritura, el riesgo del lenguaje y la importancia de lo colectivo.

En los últimos años, González había recuperado el ritual intemporal de la lectura y escritura que tanto había añorado durante sus años de gestión pública. En la casa de Boedo que compartía con Liliana Herrero, transcurrió largos meses resguardado a la espera de la primera dosis de la vacuna, que le fue aplicada en marzo pasado. Fiel a su visceralidad, no se privó de señalar el oportunismo del horizonte farmacológico. "La vacuna es casi un talismán, pero también una mercancía del capitalismo. Es necesaria una fabricación y distribución más igualitaria. Pero en un momento de la humanidad en el que recibe la demanda de un mensaje igualitarista, hay razones en la forma política y económica en la que vivimos, que impide ejercer tal demanda", expresó días antes de ser inoculado.

El sociólogo estaba actualmente a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca, un rol que el actual director, Juan Sasturain, le encomendó para retomar la incansable política de nuevas ediciones y rescate de textos olvidados que caracterizó su gestión. La labor, sin embargo, se vio interrumpida por la embestida paralizante de la pandemia.

González soñaba con volver a poner en marcha la usina de producción editorial, pero su fulgurante destino comenzó a apagarse en la noche del 19 de mayo, cuando fue trasladado al Sanatorio Güemes tras dar positivo de Covid. 

Agencia Telam

Un prócer atormentado por los costos de la guerra que creó la bandera con un acto de insubordinación


Manuel Belgrano murió el 20 de junio de 1820 y su biografía como funcionario del virreinato, abogado volcado a la acción política, revolucionario y jefe militar patriota tuvo muchas facetas, todas atravesadas por la intensidad y la entrega, pero ocho años antes de su fallecimiento, en las barrancas de Rosario, protagonizó el hecho por el que se lo recordaría en los manuales escolares: creó una bandera con paños azul celeste y blanco plata para identificar a la tropa propia y diferenciarse del enemigo.

Martín Miguel de Güemes, el salteño que soñaba con la Patria Grande

 

Fue el único de los grandes próceres argentinos que murió en combate, el 17 de junio de 1821. Pasados dos siglos, “Güemes. El héroe postergado”, del periodista Alejandro Tarruella, rescata la figura del general que detuvo a los realistas acompañado por una tropa de gauchos.

EL 15 DE JUNIO DE 1918 SE PRODUCE LA REFORMA UNIVERSITARIA



Los estudiantes de la Universidad de Córdoba irrumpen y evitan la asunción del nuevo rector, el conservador Antonio Nores. 

Dos meses antes se había fundado la Federación Universitaria Argentina y Córdoba era el epicentro de los reclamos por mayor participación de profesores y estudiantes en un sistema con cargos vitalicios, que ni siquiera actualizaba los planes de estudios y tenía fuerte influencia de la Iglesia. 

En la Asamblea Universitaria del 15 de junio votan por primera vez los profesores, pero aun así se impone Nores, reacio a la modernización. Entonces, los estudiantes declaran la huelga. A los pocos días, Deodoro Roca redacta el Manifiesto Liminar, en el que los estudiantes reafirman sus reclamos. Se realiza el Primer Congreso Nacional de Estudiantes y la Federación Universitaria de Córdoba decide tomar el control de la casa de altos estudios más antigua de la Argentina. 

El presidente Hipólito Yrigoyen manda desalojarlos a través del Ejército. Sin embago, el movimiento por autonomía, cogobierno, concursos públicos y libertad de cátedras es imparable y se extiende al resto del país: es la Reforma Universitaria.

EL 14 DE JUNIO DE 2005, SE DECLARA ANTICONSTITUCIONAL LAS LEYES DE PUNTO FINAL Y OBEDIENCIA DEBIDA



La Corte Suprema de Justicia de la Nación declara la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. 

Siete de los nueve jueces votan en ese sentido, uno en contra y el restante se abstiene. De este modo, los represores de la última dictadura militar ya no pueden ampararse en aquellas normas sancionadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, y que el Congreso anuló en 2003. 

La sentencia de la Corte reconoce la validez de la anulación parlamentaria. El juez Carlos Fayt, que votara a favor de la validez de ambas leyes en 1987, ratifica su voto de entonces. Enrique Petracchi cambia su voto de dieciocho años antes y las considera inconstitucionales. Augusto Belluscio es quien se abstiene, tras haber votado la convalidación

EL 14 DE JUNIO DE 1985, NACE EL PLAN AUSTRAL



El presidente Raúl Alfonsín y su ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille, anuncian la puesta en marcha del Plan Austral. Se trata de un agresivo programa de shock para estabilizar la economía y frenar el avance de la inflación. 



Hay un cambio de signo monetario: la nueva moneda, que reemplaza al peso argentino, es el Austral. Precios, salarios y tarifas quedan congelados. El programa es consensuado con el FMI y tiene aspectos heterodoxos. Los primeros meses son exitosos, con una baja sensible de la inflación, lo cual permite a la UCR ganar las elecciones legislativas de noviembre del 85.

3 DE JUNIO DE 1770, NACE MANUEL BELGRANO


Un 3 de junio de 1770 nacía Manuel Belgrano, prócer de la patria, creador de nuestra bandera, pero fundamentalmente un hombre de la Revolución y un hombre de Estado. Un pensador de avanzada, símbolo de una argentina unida y soberana. Un ejemplo de político y de militar cuyas palabras y acciones cobran sentido en este presente.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano era hijo del comerciante italiano Doménico Belgrano y Peri (luego castellanizó su nombre firmando Domingo Belgrano y Pérez) y de la argentina criolla María Josefa González Casero, quienes se casaron el 4 de noviembre de 1757 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.

Manuel fue bautizado en esa misma iglesia, hoy Monumento Histórico Nacional, ubicada en Reconquista 207, en la ciudad de Buenos Aires.

Sus padres

Domingo, un comerciante autorizado por el rey de España para trasladarse a América, llegó a Buenos Aires en 1753.​ Fue parte de los comerciantes opulentos que lograron el establecimiento del Consulado de Buenos Aires. La familia Belgrano no tuvo un fuerte patriarcado sino que primaba la libertad de acción y eso influyó en Manuel.

En 1762 Domingo fue designado, por el gobernador Pedro de Cevallos, alférez en el Regimiento de Vecinos Españoles, alcanzando el cargo de Capitán del Regimiento de Caballería de Milicias de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero en 1788 se lo relacionó como cómplice en la quiebra de un funcionario real de la Aduana. Seis años después, en 1794, fue absuelto de culpa y cargo, restituyéndosele la plena libertad de sus derechos y el goce de sus bienes, pero la fortuna familiar quedó fuertemente mermada.

María Josefa había nacido en la ciudad de Buenos Aires pero era descendiente del conquistador, explorador y colonizador español Domingo Martínez Irala. Sus antepasados tenían un origen mestizo guaraní. ​

Domingo falleció el 24 de septiembre de 1795 y María Josefa el 1 de agosto de 1799.

Sus hermanos

Manuel Belgrano fue el cuarto de dieciséis hermanos, tres de los cuales fallecieron siendo niños. Sus hermanos y hermanas fueron: María Florencia (1758-1777), Carlos José (1761-1814), José Gregorio (1762-1823), María Josefa Anastasia (1767-1834), Domingo José Estanislao (1768-1826), Francisco José María (1771-1833), Joaquín Cayetano Lorenzo (1773-1848), María del Rosario (1775-1816), Juana María (1776- 1815), Miguel José Félix (1777-1825), Juana Francisca Josefa (1779-1835) y Agustín Leoncio José (1781-1810).

De los varones, Carlos José y José Gregorio se dedicaron a la carrera militar y combatieron en las Invasiones Inglesas. Al igual que Agustín, quien participó como oficial del Cuerpo de Blandengues de Montevideo

Domingo José Estanislao fue sacerdote, canónigo de la Catedral y miembro del Cabildo Eclesiástico porteño. Integró el clero criollo identificado con la Revolución de Mayo.

Francisco y Joaquín se dedicaron al comercio, como su padre. Francisco ocupó cargos en el Cabildo. Fue vocal suplente del Segundo Triunvirato y diputado por Salta en la Asamblea de 1813. Joaquín también fue funcionario del Cabildo y del Consulado e integrante de la Legislatura bonaerense. Fue diputado por la capital en el Congreso General Constituyente.

Miguel ingresó en España en una academia militar pero su vocación pasaba por la literatura. En 1810, de regreso a Buenos Aires, se dedicó a la enseñanza y fue rector del Colegio de Ciencias Morales.


El origen de su apellido y el escudo de la familia


El apellido Belgrano procedía de un elogio hecho a unos agricultores: "¡Qué bel grano!", "¡Qué bello grano!", por eso la presencia de tres espigas de trigo como elemento principal del blasón familiar.

Domingo Belgrano fue el fundador de linaje argentino de los Belgrano.



Sus estudios





Los primeros años los cursó en su casa, con maestros particulares, tal la costumbre de la época.

A los 14 años ingresó al Real Convictorio Carolino o Real Colegio de San Carlos donde estudió latín y filosofía, diplomándose como licenciado en esta última. Era el colegio más importante de la ciudad de Buenos Aires, en los tiempos de la colonia y de severa disciplina. Estaba instalado en el antiguo edificio del Colegio Jesuita, junto a la iglesia de San Ignacio. Los requisitos para ser admitido eran, entre otros, ser de primera clase, hijo legítimo, saber leer y escribir, y ser de familia Cristiana. Fue el antecedente del Colegio Nacional de Buenos Aires.

El éxito como comerciante de Domingo Belgrano le permitió enviar a sus hijos Francisco y Manuel a estudiar a Europa, con el deseo de que ambos se formaran en comercio.

Torciendo ese mandato Manuel optó por estudiar Derecho. Cursó sus estudios en las universidades españolas de Salamanca y Valladolid. Se graduó a los 18 años, como Bachiller en Leyes, con medalla de oro, dedicándose a la economía política. La Real Cancillería de Valladolid lo habilitó como abogado.

En su juventud, Manuel Belgrano siguió las ideas de su generación, impulsadas por la Revolución Francesa: "Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos que impedían al hombre disfrutar de sus derechos".

Fuente: Ministerio de Cultura de la Nación