La Plaza, el antiguo Templo con la edificación del actual, c.1915
La historia
de una ciudad se ha escrito de varias maneras. No es mi intención competir con
nadie y muchos menos ser más que otro. Cada uno desde sus ideales defiende un
estilo de historia, en las cuáles cada una de ellas debe ser fundamentada para
ser reproducidas, de lo contrario estamos hablando de leyendas urbanas o
tradicionales.
Luego de la derrota
de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, ocurrida el 3 de febrero de
1851, se profundizó aún más el enfrentamiento entre unitarios y federales, produciendo
la secesión de Buenos Aires del resto del país el 11 de septiembre de 1852
naciendo por esos años la Confederación Argentina con su capital en Paraná.
Ocurrida la Batalla
de Cepeda en 1859 pareció lograrse la reunificación nacional, cuando el 23 de
octubre las tropas confederadas de Justo José de Urquiza vencieron al ejército
porteño conducido por Mitre. Como secuela de la misma se firmó, el 11 de
noviembre siguiente, el Pacto de San José de Flores, a través del cual Buenos
Aires se obligaba a reingresar a la Confederación, reservándose el derecho de revisar
la Constitución
de 1853 y de proponer modificaciones a su texto, lo que en verdad ocurrió con
la reforma Constitucional de 1860. Sin embargo, diversas circunstancias,
cuestiones no resueltas e intereses contrapuestos provocaron la reanudación de
las hostilidades, por lo que los dos ejércitos, el mitrista y el provinciano,
volvieron a encontrarse, esta vez en los campos de Pavón, el 17 de septiembre
de 1861[1].