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LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1930



El 14 de enero de 1930 Carlos Gardel cantó en un Teatro Verdi colmado, junto a los guitarristas José María «Indio» Aguilar y Guillermo «Negro» Barbieri. En una charla que Elede Damiano mantuvo con quién esto escribe recuerda que a Gardel llegó la misma tarde del 14 a la Estación Cañada de Gómez, donde ante la presencia de un grupo de niños un grupo de ellos se ofreció a llevarle las maletas al cantor hacia el Hotel Universal y él mismo Gardel le entrego una propina sumamente abultada por aquellos años.  También por la tardecita, después de un breve descanso se lo vio caminar por el centro de la joven ciudad. También Elede destaca la enorme generosidad de Gardel, que el llegar al teatro encontró una buena cantidad de jóvenes que no tenían dinero para ingresar, fue el mismo Gardel quién los hizo entrar para que no se perdieran el espectáculo.

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ, 1929

Santucho y Zabalita, campeones sudamericanos de atletismo en 1929

No fue para nada fácil el último año de la segunda década del Siglo XX, sobre todo cuando el 24 de octubre se produce el lamentable Jueves Negro que da comienzo a la Gran Depresión económica mundial, quebrando la bolsa de New York. Nuestro país se vio afectado crucialmente por el  abandono del uso del patrón oro para sus transacciones comerciales, lo que implicó una dificultad para realizar el comercio internacional en forma multilateral, entre muchas otras consecuencias negativas para la economía argentina.

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ, 1928

La quietud de uno de los caminos de la plaza, registrada por un fotógrafo de La Prensa de Bs. As. en 1928


El radicalismo vivía tiempos turbulentos a raíz del liderazgo de Hipólito Yrigoyen que comenzaba a tener importantes opositores dentro del gobierno de Marcelo T. de Alvear. Estas diferencias comenzaron desde el comienzo desde la segunda gestión radical, «tenían estilos políticos y personalidades muy distintas. Alvear no estaba de acuerdo con las intervenciones que Yrigoyen había ordenado y decretó además para lograr la reducción pública, practica muy frecuente durante la presidencia Yrigoyen. Poco a poco, las relaciones entre los dos líderes radicales se fueron endureciendo. Alvear aspiraba a retomar los objetivos reformadores de Saenz Peña en cuanto a fortalecer el sistema de partidos y transparentar la práctica política. Durante su gestión, la crisis del partido Radical y el surgimiento de las ideas nacionalistas prenunciaron un desplazamiento del sistema político. En 1925, las tensiones entre los radicales provocaron la división del partido, los dirigentes que lo seguían a Yrigoyen integraron el grupo de los personalistas. Quienes apoyaban a Alvear, entre los que se encontraban sectores ligados con los conservadores y grupos de gran poder económico, fueron conocidos como antipersonalistas. De acuerdo con sus objetivos, Alvear cuidó las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. A diferencia de Yrigoyen, concurrió a la inauguración de las sesiones del Congreso, respondió a los pedidos de interpelaciones y no abusó de las intervenciones a las provincias. Por otra parte, atendió los reclamos de los conservadores acerca de la disminución del gasto público. Principalmente, dicha demanda apuntaba a exigir al gobierno que no se desviaran los fondos públicos para satisfacer los compromisos políticos del radicalismo con sus adherentes mediante la expansión del empleo público»[1], Alvear además insistió en el Congreso para que Argentina volviera a la Liga de las Naciones, cuestionó la Reforma Universitaria, derogó la ley de jubilaciones de empleados y obreros de empresas particulares, no reglamentó la ley antimonopólica, con lo cual esta quedó prácticamente anulada, paralizó la construcción de los ferrocarriles a Huaytiquina, Zapala y Madryn-Esquel-Jacobacci. Pero la principal diferencia de Alvear e Yrigoyen, es que el primero no continuó con la voluntad de emancipación que encarnaba el radicalismo.[2]

AQUELLAS INVESTIGACIONES A LOS PRIMEROS INTENDENTES MUNICIPALES


Edificio Comunal, c. 1923
Los primeros intendentes de la ciudad, gran parte de ellos a diferentes vertientes del radicalismo santafesino, también tuvieron serias acusaciones en sus gestiones. Las auditorías y acusaciones no son novedades de estos tiempos, también ocurrieron a lo largo de toda nuestra historia. Ahora vayamos al año 1928, el 5 de febrero se realizaron las elecciones de concejales y trece días después se constituyó el nuevo Concejo Deliberante donde es elegido presidente del cuerpo Federico Viñas quedando interinamente a cargo del departamento ejecutivo municipal. Vale recordar que Viñas era el primer propietario de la farmacia El Águila inaugurada en 1917 y era un ferviente militante de la Unicón Cívica Radical Antipersonalista. Su gabinete estuvo integrado por Alfredo Saybene como secretario, Victor Ricca tesorero y Francisco Martínez Soler su asesor letrado. Entre sus primeros decretos, además de nombrar a sus ayudantes, ordenó una importante investigación del estado financiero desde noviembre de 1924 hasta el 17 de mayo de 1928. Según rememora Nemesio Valbuena en las páginas de su periódico La Nota , “Señores, no se alarmen: todavía queda la caja de fierro”[1]. También desde el Concejo Deliberante se armó una comisión investigadora para investigar actos de corrupción en el municipio local. Por su parte, aún hoy se desconoce si los culpables del vaciamiento fueron citados por la Justicia. A pesar, de que la investigación fue encargada por Viñas, según decreto municipal del 29 de mayo de ese año, el informe le fue entregado a quién sucedió en forma efectiva al presidente del concejo, el entonces intendente municipal Justo Peralta que gobernó entre 1928 y 1930, quién había sido designado como tal el 7 de agosto de 1928 por el gobernador de la provincia de Santa Fe Pedro Gómez Cello.
A continuación, transcribimos el informe realizado por los prestigiosos contadores rosarinos Dogliotti y Bracanti, titulado Municipalidad de Cañada de Gómez, Informe de los Contadores señores Dogliotti y Brancati, donde expresaron lo siguiente:



Los intendentes de Cañada.... Hoy Justo Peralta y Alejandro Abaca

Justo Peralta, intendente municipal 1928-1930

Alejandro Abaca

No fue para nada fácil la administración del radical Justo Peralta en el municipio local. Esto se debía a la crisis en la que se encontraba nuestro país donde recordemos que en 1928 Yrigoyen fue electo presidente nuevamente derrotando a una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas.