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| Usina inaugurada en 1931 |
La primera dictadura cívico-militar instaurada en la
Argentina transcurría sus primeros noventa días de gobierno. Uriburu
«estableció un régimen represivo que incluyó por primera vez la utilización
sistemática de la tortura contra los opositores políticos, en particular
anarquistas, comunistas y radicales yrigoyenistas, mediante la Sección de Orden
Político de la Policía de la Capital, al mando de Leopoldo Lugones (hijo).
Decretó la ley marcial e hizo ejecutar clandestinamente o tras parodias de
juicio sumarísmo, a militantes anarquistas, entre ellos Severino Di Giovanni,
Paulino Scarfó, Joaquín Penina, Jorge Tamayo Gavilán, Gregorio Galeano y José
Gatti. Detuvo a varios dirigentes políticos, entre ellos a Hipólito Yrigoyen,
impuso censura a los diarios, intervino las universidades anulando el régimen
de autonomía y cogobierno establecido desde la Reforma Universitaria de 1918. A
principios de 1931 llamó a elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero
luego las anuló debido a que había ganado la Unión Cívica Radical. En noviembre
de ese año convocó nuevamente a elecciones luego de prohibir las candidaturas
del radicalismo y organizar un sistema que se reconocía públicamente como
fraudulento, dando comienzo a la que se denominó década infame. En esas
condiciones resultó electo presidente el general Agustín P. Justo, quien
representaba el conservadurismo liberal que había terminado con la sanción de la
Ley Sáenz Peña».[1]



