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EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Vigésima segunda nota

Armando Giordano, el cuarto desde la izquierda, junto a sus compañeros de la Secundaria en el Nacional


ARMANDO, EL TRUCHA O GARCÍA... DEJAR LA VIDA POR EL OTRO

La tapa del Clarín del 12 de enero de 1977, el boletín oficial de la dictadura cívico-militar anunciaba que el ministro de economía José Martínez de Hoz aplicaría a mitad de ese año un blanqueo de capitales que permitía regularizar a aquellos eventuales incumplimientos cometidos desde 1974. En Francia era liberador el palestino Abu Daoud planificador y cerebro de la masacre de Munich durante los Juegos Olímpicos de 1972. Y Gerald Ford dirigía por última vez un discurso como presidente de Estados Unidos ante el Congreso. Entre el final de esa jornada y la madrugada del día siguiente, en el barrio porteño de la Recoleta era secuestrado el cañadense Armando Luis Giordano, más conocido como el Trucha, una de las víctimas de la dictadura cívico-militar más reconocida fuera de la ciudad y uno de los personajes más pintorescos, solidario y humanos de aquella maravillosa juventud que brilló en la Cañada de los sesenta y que comenzaron a animarse a cambiar el mundo.

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Décima quinta parte

Victor Hugo Paciaroni


EL ARQUITECTO QUE NO FUE...

Para este capítulo de esta historia me atrevo a imitar en parte el título de un trabajo que realizara la Universidad Nacional de Córdoba denominado Arquitectos que no fueron. Estudiantes y egresados de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba asesinados y desaparecidos por el terrorismo de Estado, 1975-1983, cuyo prólogo fue escrito por Osvaldo Bayer e impreso en el año 2008 la Municipalidad de Córdoba. Y el cañadense que vamos a recordar en esta parte de este documento único hasta el momento, es a Víctor Hugo Paciaroni.

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Séptima parte

Roberto Garín junto a los integrantes de la Multipartidaria en 1982, en el Hotel Verdesole

Un día antes que Rodolfo Walsh escribiera su recordada Carta Abierta a la Junta Militar, en Cañada de Gómez Leticia Cagnin de Garín le escribió al mismísimo Leopoldo Fortunato Galtieri cuando este era el Jefe del Segundo Cuerpo del Ejército en la ciudad de Rosario. Con una calidad intelectual, proveída de su amplia trayectoria como docente, Leticia le describió con lujos y detalles los hecho ocurridos contra su hijo Roberto hasta estratégicamente pronunció palabras propias de los militares de entonces para tratar de llegar a lo más profundo de los oficiales, desconociendo que en ese lugar estos señores solo tenían espacio para el odio y la muerte. Después de describir lo sucedido en su vivienda el día de la detención e intento de atentado de su hijo en su casa, Leticia le detalla a Galtieri lo sucedido el 16 de marzo de 1977

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Sexta parte

Roberto Garín y Ana María Figueroa, ambos abogados y militantes de los Derechos Humanos.
Figueroa, actualmente es Presidenta de la Cámara de Casación.

En 1976, cuando Patricia Feeney llegó a la Argentina en misión especial de Amnistía Internacional, Amnistia Internacional aún no tenía sección argentina, la misma fue creada 1987. Pero, en el primer año de la dictadura, Amnistía sólo tenía 15 años de existencia pero una historia muy ligada ya a la pelea por los presos de conciencia, los encarcelados por su forma de pensar, contra el apartheid sudafricano y contra la tortura. La visita de Amnistía Internacional de 1976 es menos recordada que la encarada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979, pero según Feeney generó un hecho importante, instaló en el mundo, y sobre todo en algunas capitales europeas, el nivel de atrocidades masivas que estaban cometiendo los militares argentinos. El informe posterior a la visita, de 1977, deja en claro en aquel momento que ni la represión ni el golpe fueron una maniobra defensiva sino parte de un plan y revela el nivel extendido de naturalización de la tortura. Tanta, que uno de los entrevistados demostró saber cuánto tiempo duraban las marcas de la picana.[1] En un reportaje realizado por Martín Granovsky, para Página 12 el 23 de marzo de 2014, Feeney expresa que

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Quinta parte

Roberto Garín, en los años de su detención.


ROBERTO GARÍN Y SU ESCAPE DE LA MUERTE

El paso del tiempo y las adversidades fueron llevándose de este mundo a muchos amigos que fueron testigos y protagonistas de aquellos terribles años, pero la historia cañadense tiene a uno de los pocos sobrevivientes de los atentados del terrorismo de estado y estamos hablando de Roberto Garín.

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Cuarta Parte

Butassi y Cabezudo al inaugurar el edificio de la Banda de Música

Volviendo a los encargados de los operativos y secuestros en la ciudad, es preciso recordar al Jefe de Servicios de Informaciones Oficial Raúl Blanco quién estuvo presente en la mayoría de los casos y fue uno de los testigos en el presunto asesinato de Puchi Casari, un fallecimiento que para la Justicia quedó cerrada como muerte accidental. Según las averiguaciones que se pudieron realizar las órdenes llegaban desde Inteligencia de Rosario, siempre con la pasiva actitud de algunos civiles que acompañaron al Proceso, cometiendo las atrocidades como el asesinato a Fanny Giordano, la bomba a Roberto Garín y a Luis Cervigni en sus respectivas casas, los disparos a la vivienda de Horacio Brasca quién es herido y a la noche siguiente del hecho se va de nuestra ciudad iniciando un prolongado exilio;  y la detención a los familiares de Cali Gabriel y de Juan Carlos De Altube, entre otros.