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| Armando Giordano, el cuarto desde la izquierda, junto a sus compañeros de la Secundaria en el Nacional |
ARMANDO, EL
TRUCHA O GARCÍA... DEJAR LA VIDA POR EL
OTRO
La tapa del
Clarín del 12 de enero de 1977, el boletín oficial de la dictadura
cívico-militar anunciaba que el ministro de economía José Martínez de Hoz
aplicaría a mitad de ese año un blanqueo de capitales que permitía regularizar
a aquellos eventuales incumplimientos cometidos desde 1974. En Francia era
liberador el palestino Abu Daoud planificador y cerebro de la masacre de Munich
durante los Juegos Olímpicos de 1972. Y Gerald Ford dirigía por última vez un
discurso como presidente de Estados Unidos ante el Congreso. Entre el final de
esa jornada y la madrugada del día siguiente, en el barrio porteño de la Recoleta era secuestrado
el cañadense Armando Luis Giordano, más conocido como el Trucha, una de las
víctimas de la dictadura cívico-militar más reconocida fuera de la ciudad y uno
de los personajes más pintorescos, solidario y humanos de aquella maravillosa
juventud que brilló en la
Cañada de los sesenta y que comenzaron a animarse a cambiar
el mundo.

