Cañada tenía ese frío húmedo que lo
caracterizó siempre, sobre todo en agosto cuando allá a los lejos viene
asomando el polen de la primavera. Era 1920 y el almanaque indicaba que era un
miércoles 4 y el nuevo niño se llamaba Rogelio Saturnino Araya. Seguramente la
vivienda de Lavalle y Ayacucho debió estado cubierta de familiares y amigos.
