Que difícil
se hace hoy escribir el final de esta historia. En realidad no puedo
terminarla. A medida que íbamos publicando semanalmente las notas iban
apareciendo nuevos casos, nuevos testimonios. La mayoría de ellos deberán
mantenerse en secreto a pedido de las víctimas porque aún tienen miedo, y no es
poca cosa, ya que en plena democracia el Estado Argentino se están viviendo
situaciones muy parecidas a la de esos tiempos.
