Era 1984, transcurría mis primeros veranos en
la casona de Yrigoyen al 700 casi esquina Jorge Newbery, allí viví un par de años antes de irme a
vivir a Córdoba con mi familia. A pocos metros de ella había un bar y la calle
era de tierra, con su típica cuneta, su cordón de ladrillos vistos y los
árboles resistiendo al tiempo.
