ENZO ARDIGO... ENTRE LOS GOLES Y EL CINE


En los últimos días del pasado 2016, se celebró en Mar del Plata, el Festival de Cine de Mar del Plata y es loable recordar hoy a una figura importante del mismo en los años 60, el cañadense Enzo Ardigo que también se destacó en la labor periodística deportiva, siendo en el rubro nuestra figura de mayor renombre.


Nacido el 25 de mayo de 1910, quizás por eso su nombre completo es Enzo Centenario Argentino Ardigo y es hijo de Ferrucio y Juana Bazano. Su padre fue un destacado dirigente de la Liga del Sur y del Partido Demócrata Progresista de donde tuvo una gran amistad con Lisandro de la Torre. Enzo tenía nueve hermanos más Ada, Iris, Elsa, Fulvia, Livia, Lidia, Manlio, Héctor y Dante siendo muchos de ellos destacados en sus profesiones. Las mujeres se dedicaron a la docencia, Manlio fue abogado al igual que Héctor, este último participó en las Reformas Universitarias, defensor de las luchas sindicales, concejal de Cañada de Gómez entre los años 1941 y 1942, un radical que además de ser candidato a diputado provincial y periodista fue detenido en el 45. Por su parte Dante, un virtuoso Ingeniero, que entre muchas obras, fue el autor del Teatro Verdi, Monumento de la cultura cañadense y santafesina.

Pero volvamos a Enzo, que primeramente comenzó a estudiar abogacía para especializarse en escribanía pero su pasión por el deporte hizo que desde joven se iniciara en el periodismo deportivo, con apenas 31 años formó dupla con Eduardo Pelliciari en Radio Mitre de Buenos Aires; tres años más tarde presentó el libro Versos de mi ciudad escrito por el recordado Héctor Gagliardi. Debutó en 1951 en Canal 7 comentando el primer partido televisado en Argentina entre River y San Lorenzo donde empataron 1 a 1. Posteriormente, el mismo año de la caída de Perón, conduce junto a Miguel Ángel Merlo el programa Acertadas Deportivas y a comienzos de los sesenta Yo fui testigo. Fue comentarista en las grandes jornadas de nuestra selección nacional de fútbol entre los años 40 y 50, donde por esas cosas del destino, nuestros equipos nunca salieron campeones del mundo, a pesar de contar con grandes jugadores, aunque hoy en día se recuerdan los títulos logrados en los sudamericanos de esos tiempos. Con él trabajado personajes muy reconocidos del ambiente artístico como Horacio Besio, Valentín Viloria y Joaquín Carballo Serantes, popularmente conocido como Fioravanti. Aunque trabajó en Radio El Mundo, por entonces en Radio Belgrano, en la otra emisora que transmitió el Mundial Suecia 58, se encontraba un tal Enrique Macaya Márquez, que desde entonces estuvo presente en todos los Mundiales. Además de Fioravanti, formó otra gran dupla con José María Muñoz en la Oral Deportiva en Radio Rivadavia, al que junto a Cacho Fontana, formaron un trío inigualable en las mediciones de audiencia. Entrados los 70 trabajó en Deportes hoy, deportes ayer, junto con Eugenio Ortega Moreno y Guillermo Tippito. También en ese año estuvo en el programa Argentinísima, junto a Julio Márbiz. Como periodista y escritor, fue director de la Revista Goles y Radiolandia.  Trabajó también en la popular emisora uruguaya de Colonia y acompañó a periodistas de la talla de Alfredo Curcu, Víctor Hugo Morales y Horacio García Blanco. Integró también el conjunto de Radio Splendid, junto a Adolfo Pedernera, B. Macías y E. Lazatti. Tuvo recordadas frases como la “dinámica del impensado”, con la que utilizó para referirse a los impredecibles cambios de un partido, de una cancha o de un horario de transmisión de un partido de fútbol. Junto al uruguayo Carlos Muñoz viajó en 1975 a España para relatar un partido de Peñarol. Muñoz lo recuerda como «el mejor analista de fútbol que recuerdo y además fue un ser humano excepcional. Era un hombre muy preparado. Siempre me estimuló y me dio mucha confianza, en lo que yo tenía que hacer que era relatar.»[1]

Formó parte de los cronistas cinematográficos de la Argentina interviniendo como jurado en el Festival de Cine de Mar del Plata, del cuál fue su presidente en reiteradas oportunidades. A fines de enero de 1960, Enzo Ardigó, presidente del Comité Organizador del II Festival Cinematográfico Internacional de Mar del Plata, emprendió un viaje a EE.UU. y Europa exclusivamente para ratificar las invitaciones previamente realizadas a las distintas productoras y estrellas cinematográficas. La misión tenía como objetivo no sólo entrevistarse con productores, directores, artistas, críticos y escritores, sino también con distintos directivos de los festivales de Venecia, Cannes y Berlín para que, en un futuro no muy lejano, la participación argentina tuviera mayor importancia. En EE.UU. Ardigó se reunió con Eric Johnston, presidente la Motion Pictures, quién le exhibió las tres películas con las cuales Hollywood participaría en el festival. Durante su paso por Europa, Ardigó contactó y anunció la venida de Alec Guinness, Magali Noël, Mylene Demongeot, Sofia Loren, Carlo Ponti, Roberto Rossellini, Romy Schneider, Juan Antonio Bardem y Curd Jürgens. Tras su gira, también prometieron su visita Ann Todd; James Robertson Justice; Marisa Allasio; Silvana Pampanini; Alessandra Panaro; Lorella De Luca; Pietro Germi; Alessandro Blasetti; Lilli Palmer; Carlos Thompson; Alain Resnais; Marie Laforet; Macha Méril; Mireille Granelli; la estrella rusa Tatiana Samoilova y personalidades de la talla de Cesare Zavattini o Igor Stravinski. De todos los mencionados, a fin de cuentas solo Jürgens vendría, provocando verdaderas oleadas (y no de agua). En Argentina, los medios de prensa hablaban del próspero momento que atravesaba el cine nacional de cara al II Festival y la influencia que tuvo el evento del año anterior. Para ésta oportunidad se habían unido todas las fuerzas de las diversas ramas del cine argentino y poner al cine argentino en las puertas del mundo.[2]
Joseph L. Mankiewicz junto a Enzo Ardigó y Lawrence Lipskin, de Columbia Pictures
También trabajó en cine cuando participó en Pelota de trapo, película argentina dramática de 1948 dirigida por Leopoldo Torres Ríos y protagonizada por Armando Bó y Andresito Poggio. El film en blanco y negro fue estrenado el 10 de agosto de 1948 en el Cine Metropolitan de Buenos Aires. En el elenco actúan como ellos mismos importantes personalidades del fútbol profesional de la época, como el entrenador y ex jugador Guillermo Stábile, los jugadores Tucho Méndez, Juan Carlos Salvini y Vicente de la Mata, entre otros, y donde Ardigó junto a  Fioravanti demostraron su enorme capacidad en ese filme que tuvo un extraordinario éxito popular. En 1949, sobre su trabajo Argumento, Francisco Mugica y Eduardo Boneo, dirigieron Esperanza, una película con guión de Eduardo Borrás que se estrenó el 11 de octubre de 1949 y que tuvo como protagonistas a Jacob Ben-Ami, Aída Alberti, Silvana Roth, Ignacio de Soroa y Ricardo Passano. Una bella historia de la primera colonia de inmigrantes creada en Argentina en la provincia de Santa Fe en 1856.
Enzo Ardigó, escuchando al Dr. Luis MacKay, Ministro de Educación en el Gobierno de Frondizi
Este cañadense que alcanzó su fama como comentarista de José María Muñoz en la cadena de Radio Belgrano y Radio Rivadavia en la década de 1960. Si bien el fútbol lo popularizó, no muchos saben que trabajó en otras áreas que marcan su carácter enciclopedista. Poco antes de que Radio El Mundo lanzará su famoso Glostora Tango Club, Radio Belgrano, en 1945, emitía La voz triunfadora en el Cancionero Glostora: Alberto Castillo, los días martes y jueves a las 21.30 horas, con un espacio de deporte con el nombre El deportivo para la juventud triunfadora, con el comentarista Enzo Ardigó. Posteriormente fue Director de Radiolandia y Goles, dos revistas de grandes tiradas, ambas de la editorial Julio Korn. El 11 de noviembre de 1951 protagonizó un hecho singular, que se realza hoy día cuando todos los partidos de Primera División son televisados, fue el comentarista de Ernesto Veltri en la narración del primer partido televisado de fútbol entre San Lorenzo y River en el viejo Gasómetro. En 1960, como Presidente de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, fue jurado del Festival de Cine de Mar del Plata, que organizaba dicha entidad. En 1961 condujo Regalo de reyes, un programa para niños por Canal 13. Gracias a su gestión ante Kurt Lowe y Julio Korn, estos le vendieron las acciones mayoritarias a Alejandro Romay, quien inició allí su larga carrera televisiva generando muchos programas populares. En 1966 dejó para la posteridad su frase calificadora del árbitro Rudolf Kreitlein, quien expulsó a Ratin en el partido que la Argentina perdió con Inglaterra por el Campeonato Mundial de Fútbol. Lo llamó caradura, calvo, alemán, que, para la radio de aquella época, era peor que un insulto explícito de nuestros días.

Ardigó murió inesperadamente el 20 de febrero de 1977 en la puerta de la cabina del estadio Centenario en Uruguay víctima de un paro cardiorrespiratorio, la noche en la que ese país jugó 35 minutos contra el Santos de Brasil. El 7 de septiembre del año 2007, nuestro amigo Néstor Saavedra, a 30 años de la repentina muerte de Ardigó, lo recordó en la Revista El Gráfico de la siguiente manera…

«“Evidentemente, amigos míos, en el fútbol hay que hablar claro”, con la que solía comenzar sus comentarios de partidos de fútbol, fue uno de los periodistas deportivos de mayor cultura de nuestro país (…)“Goles son amores y no buenas razones”, solía decir y muchos de los que peinan canas aún lo recuerdan como el comentarista deportivo más atildado y culto de la historia de la radio. Todavía me emociona escuchar sus finos comentarios de la final de la Copa Libertadores de 1965 cuando Independiente goleó a Peñarol en Chile.[3]»

Enzo Centenario Argentino Ardigó, muchos vecinos que pintan canas lo recordarán, pero seguramente varias generaciones de jóvenes no saben de aquel cañadense que brilló como pocos en el periodismo deportivo y un destacado dirigente del Festival Internacional de Cine en Argentina.



[1] http://www.lr21.com.uy/sociedad/2963-uruguay-clasificara-al-mundial-de-japon-y-corea
[2] http://www.quintadimension.com/televicio/index.php?id=299
[3] http://www.elgrafico.com.ar/2007/09/07/C-256-tres-decadas-sin-enzo.php