UN PASTOR CON OLOR A OVEJA
En 1972 Armando Amirati inicia su
partida hacia el norte de país, principalmente con destino a Salta donde se
encontraban algunos sacerdotes conocidos de él. Monseñor Carlos Mariano Pérez
era el Arzobispo, uno de los pocos miembros de la curia que criticó a la
dictadura cívico militar en 1977 al solicitar al Ministro del Interior de la Nación Albano Harguindeguy, la
efectiva libertad de todos los detenidos ya absueltos por la Justicia ; el fallo sin
demora de los que aún no habían sido juzgados; la humanización del trato de los
detenidos, que se les permita recibir visitas y adquirir efectos personales.
Pero el camino de Amirati no estaba allá, según nos relata el Padre Roberto
Queirolo
