Cuando un dirigente
sacralizado muere de ancianidad los pueblos desamparados consideran, sin
embargo, esa muerte una muerte violenta.
Cuando los estudiantes
del año 3000 abran sus libros de historia en las páginas del siglo veinte
leerán quizá: URSS, Stalin; Yugoslavia, Tito; Gran Bretaña, Churchill; Francia
De Gaulle; China, Mao.
Preguntarán entonces:
“¿Eran los nombres de las capitales?”. Se les contestará “no, eran los nombres
de los dioses de ese siglo”.
Y los niños de las
escuelas del futuro sacudirán la cabeza pensando qué difícil sería para los
hombres vivir en un tiempo en el que los dioses habitaban entre ellos.
Bernard Chapuis en Le
Monde, a propósito de la muerte de Mao Tse Tung.
Cuánto sufre un
analfabeto, no se lo imagina nadie; porque hay algo que se llama autoestima,
que es más importante, incluso, que los alimentos, la autoestima. La calidad de
vida es otra cosa, calidad de vida es patriotismo. Calidad de vida es dignidad,
calidad de vida es honor; calidad de vida es la autoestima a la que tienen
derecho a disfrutar todos los seres humanos”.
Fidel Castro, en las
escalinatas de la Facultad
de Derecho de la
Universidad de Buenos Aires, 2003.


