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EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Décima cuarta parte


Otra de las figuras de la educación que tuvo un final trágico fue nuestra querida Fany asesinada el 8 de febrero de 1977. Cuando recurrimos a los archivos en el Parque de la Memoria podemos leer en la presentación de la cañadense que se llamaba Fany Elena Giordano Brunacci, nacida el 18 de octubre de 1939 en la ciudad de Cañada de Gómez, de profesión docente, simpatizante del radicalismo y asesinada en la provincia de Santa Fe. Pero si recurrimos a la memoria colectiva de la ciudad nos dice que Fany era hija de José Bruno Giordano y de Elena Brunacci, profesora de Historia y de Literatura, una de las primeras egresadas del Profesorado Nº 5 Perito Moreno, hermana de Nancy y de Norma, la tía de Fernando y una querida persona admirada por sus amistades y colegas. Si revisamos sus antecedentes políticos, si bien en el Parque de la Memoria la citan como militante radical, sólo una vez integró una lista de concejales en la UCRI de Frondizi, no tuvo un accionar protagónico en las huelgas docentes ni integró agrupaciones de izquierda y durante la gestión del intendente de facto Hildo Storni fue miembro de la comisión de cultura. Sin embargo algo hubo para que los militares tomaran la decisión de matarla, algo que aún hoy transcurrido más de cuatro décadas de aquella muerte no se ha descubierto.

EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ...Décimotercera parte

Edgardo Salomón

SILENCIAR A LA EDUCACIÓN

Se sabe que al menos unos seiscientos docentes fueron asesinados y desaparecidos durante los siete años en que duró la dictadura cívico-militar. El 24 de marzo de 2017 la CTERA[1] publicó un documento alusivo a estos hechos donde expresa que las «muertes y desapariciones de líderes barriales, sociales, religiosos, políticos, cuya ausencia nos debilita y nos enflaquece a la hora de luchar en este desgarrador presente de niños desnutridos, de muertes evitables, de piqueteros baleados, de compañeros procesados, de hambre, de pobreza extrema, de exclusión. Por eso no puede haber subterfugios inconstitucionales como la obediencia debida, ni el punto final, ni indultos politiqueros, que nos borren a más de 200 adolescentes arrancados de nuestras aulas ni a los 606 docentes asesinados, detenidos/desaparecidos. Los obreros, los artistas, los poetas, los escritores, los científicos, los militantes de la vida, los vecinos, los amigos, los conocidos, los religiosos, los comprometidos, los humanitarios, cuya desaparición contribuye decisivamente a la falta de liderazgos actuales. Tampoco dejarán la pesadilla los compañeros perseguidos, torturados, exiliados, acosados, sobrevivientes al genocidio.»[2] También en ese documento podemos verificar los nombres de cada uno de los docentes que hoy no se encuentran con vida por culpa del Terrorismo de Estado donde lamentablemente no figura el nombre de Fany Elena Giordano la maestra asesinada en febrero de 1977, pero en esa nómina se puede distinguir a muchos otros oriundos de la provincia de Santa Fe como Clara Argento Fonatine de Couralt, María Catalina Benassi García, Juan Carlos Beraustegui, María Luisa Bregant, Susana María Busaniche, Raúl Churrarin, Raúl García, Nora Larrosa, Cristina Leal, Luis Lezcano, María Cristina Luchessi, María Teresa Manzo de Winkelman conocida como la Flaca Tita, María Elena Monasterolo, Gustavo Pon, Elsa Guadalupe Sedrán de Carullo, Teresa Soria de Sálate y Norma Valentinuzzi de Maggio todos ellos asesinados y desaparecidos.

Mayo en el pasado cañadense, primera parte


El 1 de mayo de 1866 se habilita la Estación Cañada de Gómez con el paso de la locomotora “Córdova”, dando origen a la rica historia ferroviaria de la ciudad y así también el comienzo de una etapa de progresos, que fue el puntapié inicial de la pujante Cañada de Gómez. El 17 de mayo de 1870, pasa por nuestra ciudad el primer tren de pasajeros con destino a Córdoba.