Nadie
iba a esperar que este año fuera uno de los más trágicos en la historia de las
luchas sociales y laborales. Los genes del autoritarismo militar seguían
vigentes en el seno del conservadurismo argentino que no pretendía dejar el
poder por completo, a pesar de estar Yrigoyen en el gobierno, un hombre
caracterizado por su personalismo pero también por sus profundas ideas en favor
del ser humano.
