El Papa llama a la 'reconciliación' y a la 'unidad' en República Centroafricana, la etapa más peligrosa de su gira

Última etapa del papa Francisco en su viaje por el continente africano. El Pontífice ha aterrizado este domingo a las 10.00 horas en el aeropuerto de M'Poko en Bangui, la capital de República Centroafricana, la visita más peligrosa de su gira por el conflicto armado que vive el país.

 
Francisco ha sido recibido entre fuertes medidas de seguridad por una delegación gubernamental y religiosa, encabezada por la presidenta del Gobierno de transición centroafricano, Catherine Samba-Panza, con quien se reunirá más tarde en su residencia oficial para analizar la situación del país.
"Vengo a la República Centroafricana como peregrino de la paz y me presento como un apóstol de la esperanza", escribió Francisco en su cuenta oficial de Twitter minutos antes del aterrizaje.

En el aeropuerto, el papa fue recibido con gran entusiasmo entre cánticos y música tradicional y en medio de un imponente despliegue de cascos azules de la misión de la ONU en este país (MINUSCA), soldados, policías locales y helicópteros.
El papa Francisco ha pedido al Gobierno de transición de la República Centroafricana y a sus ciudadanos en el presidencial Palacio del Renacimiento que se inspiren en el lema del país, "unidad, dignidad y trabajo", para superar el conflicto interreligioso que en los últimos dos años ha costado la vida a miles de personas.
La presidenta de transición, Catherine Samba-Panza, ha pedido "perdón" en nombre de la clase dirigente y de los responsables por lo que ha llamado el "descenso a los infiernos", en alusión a la violencia de su país, y ha animado a sus compatriotas a hacer lo mismo tras recibir al papa Francisco.
Samba-Panza ha elogiado la "lección de coraje y determinación" que el Pontífice ha demostrado al viajar a Bangui, capital de República Centroafricana. "Todos los hijos e hijas de este país deben reconocer sus faltas y pedir perdón, un perdón sincero que su bendición transformará en un nuevo pavimento para la reconstrucción del país", subrayó la mandataria.
Tras reunirse con la presidenta de la transición y con miembros del cuerpo diplomático, el Pontífice felicitó a las autoridades nacionales e internacionales "por los esfuerzos que han realizado para dirigir el país en esta etapa".

Campo de refugiados

Pocas horas más tarde, el papa ha pedido "una gran paz" en la República Centroafricana, en su visita a un campo de refugiados desplazados por el conflicto interreligioso que azota a la antigua colonia francesa.
"La paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia, sin perdón, no es posible. Cada uno de nosotros debe hacer algo. Yo les deseo, a ustedes y a todos los centroafricanos, la paz, una gran paz entre ustedes", ha señalado el pontífice de 78 años a los refugiados, que lo han recibido cantando y con carteles en los que se leía "amor" y "alegría".
Ubicado a las afueras de la capital, Bangui, el campamento alberga a unas 7.000 personas que tuvieron que huir de los enfrentamientos entre musulmanes y católicos.

Encuentro con comunidades evangélicas

El papa se ha desplazado después a un encuentro con comunidades evangélicas en Bangui. Allí ha dicho que la división de los cristianos es "un escándalo" frente "al odio y la violencia que desgarra la humanidad", por lo que ha instado a "progresar juntos en el camino de la unidad".
Francisco ha hecho esta crítica a la falta de unión cristiana, expresada en más de una ocasión durante su pontificado, ante estas comunidades, en un país que, desde hace "demasiado tiempo", está marcado por "pruebas de violencia", por miles de personas que han perdido su trabajo, su casa y a sus seres queridos.
"Este sufrimiento común y esta misión común son una ocasión providencial para progresar juntos en el camino de la unidad", ha resaltado.
"La división de los cristianos es un escándalo porque es, ante todo, contraria a la voluntad de Dios. Es también un escándalo frente al odio y la violencia que desgarra la humanidad, frente a las numerosas contradicciones que se alzan contra el Evangelio", ha manifestado.
En este sentido, ha destacado el espíritu de "respeto mutuo y de colaboración" que existe entre los cristianos de la República Centroafricana y les ha animado a continuar por este camino.

Celebración en la catedral de Bangui

Por la tarde, el Papa celebró una misa en la catedral de Bangui, donde procedió a la apertura de su puerta santa, en lo que fue el inicio del Jubileo del Año de la Misericordia, e hizo un llamamiento a "todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo" para que depongan "estos instrumentos de muerte". "Ármense más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías auténticas de la paz".

Los fieles apoyaron con intensos aplausos, que retumbaron en la catedral, el mensaje de paz del papa: "Lanzo un llamamiento a todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo: Depongan estos instrumentos de muerte". Además, recordó que donde reina la violencia, el odio, la injusticia y la persecución, "los cristianos están llamados a ser testigos de este Dios que es amor".
"Incluso cuando se desatan las fuerzas del mal, los cristianos han de responder al llamado de frente, listos para aguantar en esta batalla en la que Dios tendrá la última palabra. Y será una palabra de amor", aseveró.
"Aquí, como en otras partes, muchos hombres y mujeres tienen sed de respeto, de justicia, de equidad y no ven en el horizonte señales positivas", lamentó. Por eso, hizo un llamamiento a "sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos" en el país, a que "encarnen" el corazón de Dios en medio de sus conciudadanos.
La República Centroafricana se encuentra en una situación inestable desde que los ex rebeldes Séléka -de mayoría musulmana- derrocaran el Gobierno de François Bozizé en 2013 y provocaran una reacción de las milicias anti-balaka (cristianos y animistas).
La República Centroafricana es la etapa más peligrosa la gira papal por África, debido a que el país está inmerso en un conflicto armado étnico-religioso entre, precisamente, cristianos y musulmanes.
Se espera que su visita permita rebajar la tensión entre musulmanes y cristianos para lograr las condiciones de seguridad necesarias para celebrar un referendo constitucional (13 de diciembre) y unas elecciones presidenciales (27 de diciembre).

Fuente: El Mundo
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