¿Quién cuida a la democracia de los que la cuidan?


Y además agrego que ya mismo hay que salir a socorrer de su cautiverio a gran parte de los legisladores sometidos a una prosternación que cada día les roe el ya escaso soporte de dignidad que les queda. Clarín no los va a liberar así nomás; las corporaciones menos. Se les plantea un dilema irresoluble: si son democráticos pierden; como antidemocráticos al menos van a seguir atendidos por sus dueños.

Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri, Ernesto Sanz, Elisa Carrió , Eduardo Duhalde y Felipe
Solá y una saga de opositores al Gobierno, firmaron ese indecoroso y antidemocrático documento que anuncia desde mismo dentro del Congreso: “Cuidar la democracia es el imperativo de la hora y lo vamos a hacer". Cínicos. ¿Cuidarla de qué peligro? Si son ellos el peligro.

Atrevidos componen un oximóron de demócratas antidemocráticos; de representantes o líderes del pueblo que lo vulneran y le mienten.

Permítanme caer en el lugar común de citar la fábula del zorro puesto a cuidar el gallinero.

No son precisamente las gallinas las que se comen al zorro. Pero el zorro mañoso y feroz es capaz de pintarse de bambi y hacerles creer que él las protege. Solo a un gallinero de gallinas estúpidas puede engañarlas el disfraz. Y solo a un zorro aún más estúpido se le puede ocurrir que no huele a zorro por más que se perfume de cervatillo.

Los que ruegan que hay que cuidar la democracia son los que por dentro la sospechan. 

Porque como la democracia es número, pasión  y clima de época, los está desplazando hacia el sumidero. Todos los sondeos de opinión muestran cómo cada día que pasa el sumidero queda chico ante tanto caudal de fracasados. Algunos, que se resistieron a gatas a firmar, bracean desesperados ante el remolino pero no basta flotar para salvarse.

El clima de época, en las urnas se pronostica torrencial. Por eso habría que lanzar una campaña generosa para liberar a los opositores del cautiverio. Y si no quieren liberarse porque están confundidos y aman a sus apropiadores como si no los hubieran engañado, al menos hay que dejarse de hipocresías y tratarlos como cautivos voluntarios.

Van a cuidar la democracia. ¿De quiénes? ¿De ellos mismos, los firmantes del documento del zorro? Si se dejan llevar por las ganas compartirían el Estado con Clarín. Y ampliarían el fraude de Chubut en toda la Argentina.
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