“Me gustaría ser la presidenta de la unidad de todos los argentinos”

Me gustaría ser la presidenta de la unidad de todos los argentinos.” Con esa fórmula como eje de su discurso, en el que convocó a la unidad nacional para defender lo logrado y para profundizar la industrialización, la presidenta Cristina Fernández cerró su campaña para las elecciones primarias del próximo domingo. 



Fue en el Teatro Coliseo, un escenario elegido expresamente por ella, porque allí había presentado sus equipos técnicos Néstor Kirchner en un acto que compartió con su entonces compañero de fórmula, Daniel Scioli, el 22 de abril de 2003. “En este momento que estoy atravesando, de inmensa serenidad y también firmeza, quiero decirles que cuenten conmigo para lo que resta hacer en la Argentina”, subrayó Cristina en medio de una ovación cargada de emotividad y reconocimiento.
Vestida de negro, sonriente pero también medida, Cristina habló después de su compañero de fórmula, el ministro de Economía Amado Boudou, a quien le tocó el rol de repasar las medidas tomadas por el kirchnerismo desde mayo de 2003. La jefa de Estado se sentó al lado de Boudou en el escenario. Apenas un paso detrás se habían ubicado todos los gobernadores del PJ y aliados del kirchnerismo, con el entrerriano Sergio Urribarri, el chaqueño Jorge Capitanich y Scioli en el centro del palco: en esa fila también se encontraban los primeros candidatos a diputados y senadores nacionales, con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en los lugares más visibles.
El acto combinó la épica que ya es un rasgo de identidad del Frente para la Victoria –banderas argentinas flameando, canciones de rock nacional con letras a tono, como “Avanti Morocha”, de Los Caballeros de la Quema, “Dar es Dar”, del tan discutido Fito Páez, y “Paisaje”, de Vicentico– con un despliegue tecnológico de última generación: pantallas de LED con los rostros de Cristina y Boudou, otra pantalla gigante en la que se proyectaban sin cesar todos los spots de la campaña del FPV, identificada bajo el leitmotiv “La Fuerza del Pueblo”. El más aplaudido, con todo el auditorio de pie, fue el que recuerda a Kirchner y termina con la frase “la fuerza de Él”.
Cristina comenzó su discurso con una apelación a Dios: pidió una bendición para todos y también para la Argentina. Tampoco faltó el humor. Antes de plantear las definiciones más fuertes, que giraron en torno a los conceptos de unidad nacional y de profundizar sobre lo que falta, la mandataria destacó la promesa de “votar siempre positivo” que había hecho Boudou minutos antes. “Si ese pingüino (por Kirchner) está escuchando en algún lado, de lo que estoy segura, ahora va a estar mucho más tranquilo”, dijo Cristina.
El discurso recorrió todas las emociones y pasó del humor al reconocimiento de lo difícil que fue, para ella y su familia, seguir gobernando la Argentina tras la muerte de su esposo. “Este fue un tiempo difícil para todos nosotros, pero la apechugamos, como él hubiera querido. Uno tiene que hacer honor a la confianza que el pueblo deposita en sus dirigentes. Aun cuando esos acontecimientos sean los más dolorosos que nos haya tocado vivir”, contó la presidenta. Poco antes había mencionado a sus dos hijos, Florencia y Máximo, también a su nuera Rocío, que está embarazada. “Cuidala mucho Máximo”, aconsejó.
 Como mensaje a la militancia, que le daba muestras de aliento desde todos los sectores del teatro, la jefa de Estado pidió comprensión y capacidad de diálogo con los argentinos que no simpatizan con el gobierno. “No tenemos que enojarnos con los que no entienden. Hay argentinos a los que con el tiempo se les va corriendo el velo de sus ojos”, dijo. Cristina puso especial énfasis en llamar a la unidad, a la concordia entre los argentinos. Entonces se permitió hacer un llamado a la oposición, a la que pidió que reconozca los aciertos y marque los errores. “De los enfrentamientos sólo viene el dolor, de los insultos sólo viene el odio, y el odio le hace mucho peor al que lo emite que al destinatario”, advirtió. Luego cuestionó el contenido apocalíptico, agresivo, de algunos spots electorales, aunque no precisó a cuales se refería. “Basta de comerle la cabeza a la gente con malas cosas. Este es un tiempo en el que la sociedad requiere de dirigentes que transmitan fuerza, optimismo y una conducta que genere tranquilidad”, subrayó.
La mandataria dedicó un largo párrafo a la crisis económica internacional: mencionó las manifestaciones en Chile en reclamo de educación pública y las protestas en Londres para concluir que todos los hombres y mujeres quieren vivir en un mundo con “más igualdad”. “Este proyecto político tiene valores que no cotizan en Bolsa. Este es un modelo de inclusión, en el que privilegiamos el valor de la igualdad”, remarcó. “Lo más importante es lo que está por venir”, deslizó entonces.

Tiempo Argentino
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