El secreto de mis ojos Conversaciones con Emidio Capanna, un testigo de nuestra historia. Tercera nota



La Ruta Nacional Nº 9 fue inaugurada por el presidente Agustín Justo el 5 de junio de 1937, anterior a ese acontecimiento el actual Bv. López era el viejo camino a Córdoba. Emidio recuerda en sus memorias como era la actual ruta, llamada Avenida Santa Fe…
 
«No existía la Ruta 9 y al norte de su actual emplazamiento había otros hornos de ladrillos de la familia Bianchi. Nosotros vivíamos donde cruza la Ruta 9 con el paso a nivel de la vía, en aquel tiempo era una calle angosta con plantas de naranjas a ambos lados, las llamábamos naranjas salvajes porque eran todas verdes. Camino a la escuela, también veíamos pasar los camiones de Enrique Maier que en aquel tiempo tenían ruedas macizas, y los chicos de Munini, los Bertoya y yo nos sentábamos en el eje del acoplado, porque venían muy despacio y muchas veces así cruzábamos el tambo de Castro Martínez.»
 
El tambo que recuerda Emidio y que pertenecía a los Castro Martínez era ni más ni menos que donde hoy está emplazado el Parque Municipal y los puesteros del pequeño establecimiento familiar partían a la ciudad con tres vacas a vender leche y esto se llamaba venta de leche al pie de la vaca... Sobre la pavimentación de la ruta Mimi recuerda esos días…
 
«En el año 1933 aproximadamente, en el cruce de las calles Mendoza y Santa Fe se inició la obra de pavimentación de Rosario a Córdoba. Desde ese lugar hacia el este se hizo pavimento, que era de mayor calidad y hacia el oeste asfalto, llamado entonces macadam. En nuestra ciudad el obrador estaba ubicado en la calle Marconi y las vías férreas, desde donde se llevaba el material para la obra. El mismo era trasladado en una especie de zorrita, yo la llamaba así porque era parecida a la que se utilizaba en el ferrocarril para cargar carbón a las locomotoras. Esa zorrita se deslizaba por vías realizadas a su medida, por tramos de diez metros, en forma paralela al asfalto. A medida que avanzaba la obra se desarmaban los tramos que quedaban atrás. Así se continuó hasta el 5 de junio de 1937, cuando se realizó la inauguración, a la que concurrieron el presidente de la nación Agustín P. Justo; el Intendente Bautista Borgarello y las escuelas con sus alumnos. En ese mismo día de inauguración se mató en un accidente automovilístico en la ruta Juan Abregú.»
 
Otra de las inauguraciones que presenció Capanna, está la de la segunda cancha del Club Newell´s Ol Boys en los años treinta. La misma estaba situada en la intersección de las calles Derqui y Alvear y se organizó un torneo comercial done el joven Emidio jugó para uno de esos equipos…
 
«Fuimos todos los jugadores del equipo rojo en una vagoneta de mi papá, arrastrada por un caballo, por supuesto. Como era todo campo cruzamos de la calle Oroño, atravesamos Suipacha, la Calle Honda , que era amplia y baja, pasamos por el Sport Club Cañadense, que tenía una cancha de fútbol con una gran tribuna, y un velódromo donde pasaron los mejores ciclistas del mundo, como Loatti de Italia, Petri de La Plata entre muchos otros hasta llegar a la cancha de Newell´s.»
 
Otro de los clubes que tuvo su cancha en un lugar distinto al actual es Everton, que  supo tenerla en Oroño pasando Centenario sobre la vereda este y es envidiable escuchar a Capanna como recuerda esa zona…
 
«De la calle Ayacucho hasta la actual Ruta 9 y calle Mitre, los terrenos estaban ocupados por las  plantas frutales de la Quinta del ÑatoBianchi. La calle Mitre llegaba hasta Jorge Newbery, no hasta la Ruta como ahora. En calle Oroño se encontraba la cancha de fútbol de Everton y de ésta hacia el oeste era todo un parque con eucaliptus llamado el Prado Español, donde se solían juntar los españoles que bailaban  las danzas de su patria, siendo don Corcuera el más afamado bailarín de jotas. Centenario, Marconi, Ayacucho y la hoy Ruta 9 era todo descampado, sólo había tres o cuatro casas por manzana,  e íbamos a cazar con los perros galgos. De Marconi al este era todo campo, donde actualmente se encuentra el barrio Fonavi, y lo explotaba la familia Bosco y después Antonio Amondaraín, hacia 1944-45.»