Los intendentes de Cañada.... 1935-1937 Tiempos de intervenciones...

Bautista Borgarello, Intendente Municipal 1935-1940
El gobierno del demócrata progresista Luciano Molinas fue quizás lo único rescatable en una década manchada por el fraude, la corrupción y la entrega del país a las potencias europeas. En el diario Clarín del 15 de febrero de 2009, el historiador Felipe Pigna manifiesta que


“Molinas eliminó los gastos de etiqueta que se llevaban 1.500 pesos por mes, rebajó su sueldo de 2.500 a 1.800 pesos, suspendió el pago de la deuda externa de la provincia y ordenó las rentas provinciales, llevando adelante una prolija política financiera y fiscal que permitió que la provincia pasara en poco tiempo del déficit al superávit y estuviera en condiciones de encarar un lúcido plan de obras públicas que incluyó la construcción de caminos, canales fluviales, puertos, el dragado en los puertos de Santa Fe y Rosario, desagües y obras de saneamiento. Encaró una interesante reestructuración de la red ferroviaria provincial. El plan permitió además el empleo de importante cantidad de mano de obra. Santa Fe, provincia chacarera por excelencia, evidenciaba como pocas el padecimiento de los pequeños y medianos productores rurales. Miles ya estaban al borde de la quiebra. El gobierno de Molinas sancionó la ley de Arrendamientos Agrícolas, que fijaba precios y condiciones justas entre propietarios y arrendatarios; puso precios mínimos para la cosecha y propició la distribución de semillas para la siembra. También se promovieron impuestos a las grandes propiedades rurales y se puso una inédita energía en cobrarles a los morosos independientemente de sus apellidos (...) Todas estas decisiones enfermaban al poder político-económico de Buenos Aires, por eso el presidente Justo envió la intervención a Santa Fe el 3 de octubre de 1935, la misma estuvo a cargo del coronel Perlinger que venía con la orden de de destruir todo lo positivamente construido por Molinas y su equipo, derogaron la Constitución provincial e iniciaron la cuenta regresiva para nivelar -en el peor sentido del término- a Santa Fe con el resto de las provincias.”

Por ende en nuestra ciudad, un día después de que el Ejecutivo Nacional desplazara a Molinas, el intendente municipal Luis Dalledone fue reemplazado por Bautista Borgarello y es destituido el Concejo en pleno cerrando sus puertas. Francisco Trujillo en su trabajo mecanografiado de 1956 titulado De Cañada en su pasado y mis cosas, expresa que esa intervención tuvo

“consistencia en el medio que operaban los tránsfugas que más tarde fueron los radicales justistas de Iriondo y los argonsistas, tremendo farsantes de igual tracción. En octubre de ese año se produce el zarpazo, el que cambia a Dalledone por Bautista Borgarello y su séquito.”

En realidad la expresión de Trujillo era la de los seguidores del PDP que se sentían dolidos por esa decisión, pero el resultado de la historia indica que la llegada de Borgarello al municipio local fue la puesta en marcha por primera vez de una gestión proyectada al futuro marcada por las obras públicas y el diseño de urbanización que hasta ese entonces sólo era tema de debates pero nunca llevadas a cabo. Entre las primeras decisiones del intendente Borgarello fue los nombramientos de Florencio Varni como Secretario, al Dr. Gonzalo Beresiartu como Médico Municipal, a Isidoro Martin como Tesorero y a Onofre Álvarez como Interventor de la Usina Eléctrica, éste último acompañado por una comisión asesora integrada por el Ing. Bartola Cuffia, Ottorino Beltrame, Hugo Romegialli, Eugenio Vázquez y Walter Voegeli. Sobre este tema es preciso aclarar que en marzo del treinta y seis, por decisión judicial, el municipio perdió el pleito con la Compañía de Luz y debió devolver la usina a la empresa privada que proveía el servicio en la ciudad.


Los primeros dos años de esa gestión tuvieron marcadas por el ciclón que asoló a la ciudad destruyendo una veintena de viviendas en el Barrio Hospital, se adquiere un camión volcador, se dona a la Parroquia San Pedro una parcela del Cementerio local para la construcción de su capilla, se prolongan muchas calles ampliando así el radio urbano de la ciudad. A raíz de la pavimentación del camino a Córdoba, hoy Ruta 9, se solicitó al Estado Nacional que tuviera en consideración pavimentar la Avenida Circunvalación de la ciudad obra que lamentablemente nunca pudo ser realizada; también reclamó a Obras Sanitarias de la Nación por las elevadas tarifas que llegaban a la ciudad; se pidió a las autoridades provinciales y nacionales tuvieran en cuenta realizar obras en el arroyo Cañada de Gómez para evitar inundaciones y  en numerosas oportunidades se gestionaron ayudas económica a la provincia para remodelar y mantener las escuelas públicas cañadenses. Finalmente en 1937, a esta gestión se le suman dos figuras claves que dan mayor impulso a estos tiempos de cambios, la formación de una Comisión Administradora y la designación del Ing. Bartolo Cuffia...
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