Entrada destacada

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1913

Integrantes del Club Ciclista Cañadense, uno de los clubes que diera origen a Sport Club Cañadense El año trece comenzaba con total no...

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1869- 1876

La finca de los James, en la actual esquina de Bv. Balcarce y Pagani



El 12 de octubre de 1868 había asumido como presidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento, acompañado de Adolfo Alsina como vicepresidente. Sarmiento pertenecía a la Generación del 37, un grupo de intelectuales que se decía hijos de la Revolución de Mayo que sostenían el abandono de los modos monárquicos adquiridos de la colonia española y la instalación de una democracia que garantizara los derechos de los ciudadanos. Sus ideas fueron transmitidas a través de sus obras literarias, influenciadas estilísticamente por el Romanticismo inglés y francés, y tuvieron una crucial importancia en el período conocido como la Organización Nacional, entre 1852 y 1880. También integraban este movimiento Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi entre otros. El anhelo de estos hombres era poblar al país con inmigración anglosajona, francesa o alemana. Basta con relatar a los primeros estancieros del pueblo como Pablo Krell en la Colonia Vieja, Enrique Hansen en Los Sauces, Juan Ripley en La Rosita, Guillermo Heiland en Los Paraísos, Ignacio Besson en La Favorita y Octavio Koller en La Suiza y Santa Rosa finalizando con los Moreno y Moreno Berreta titulares de La Florida, Santa María y San José.


Durante la presidencia de Sarmiento la provincia de Santa Fe fue gobernada por Mariano Cabal y Simón de Iriondo. El primero de ellos había sido jefe de policía de la capital de Pascual Rosas, el gobernador que había sido derrocado por Bartolomé Mitre después de Pavón. Tenía una muy buena relación con Adolfo Alsina y entre sus primeras medidas fue cerrar el Registo Civil de la provincia, que había causado la caída de Oroño. Entre los logros del gobierno de Cabal estuvieron la apertura de la primera línea telegráfica entre Rosario y Buenos Aires, y el enlace ferroviario entre Rosario y Córdoba a través del Ferrocarril Central Argentino, en 1870. «También creó reparticiones como el Registro General de Ventas y los Consejos de Higiene que durante la epidemia de fiebre amarilla en 1871, colaboraron eficazmente, socorriendo a la población. Cabal impulsó la colonización de las fronteras de la provincia de Santa Fe hacia el sur, hasta las actuales localidades de Teodelina y Venado Tuerto; hacia el norte, hasta el límite de la actual localidad cordobesa de Morteros; y al este, a unos 20 km al norte de San Javier, aumentando el área de la provincia a 57.000 km². El gobierno provincial siguió la política de patrocinio de los asentamientos de inmigrantes europeos como colonias agrícolas. Era socio del colonizador alemán Guillermo Lehmann, que fundó varias colonias en la provincia. Entre las iniciativas colonizadoras más audaces, regaló tierras a los primeros colonos que llegaban a cada colonia, para valorizar el resto de las tierras de la misma. Cabal es reconocido como el fundador oficial de la ciudad de San Justo y varias ciudades más pequeñas como lo son Saladero Mariano Cabal y Emilia, nombre de su esposa. Mediante un decreto del año 1869, Cabal autorizó la creación de una carrera universitaria que incluía la enseñanza de Derecho Civil, Derecho Canónico y de Derecho Natural en el Colegio de la Inmaculada Concepción de la ciudad de Santa Fe. Este fue el origen de la actual Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral.»[1] Por su parte, su sucesor, Simón de Iriondo asume por primera vez la primera magistratura provincial el 7 de abril de 1871, fue el fundador de la academia de práctica forense y de las primeras municipalidades realmente autónomas, y es quién fijó definitivamente los límites con la provincia de Buenos Aires y de Córdoba.

Bajando a nuestros pagos el 30 de marzo de 1869, el gobernador Cabal subdivide el Desmochado Abajo en Sur y Norte, siendo dividido por la línea ferroviaria. En el Desmochado Abajo Sur nombra como Comisario a Cirilo Peralta que residía en la Cañada Vieja pero instaló su oficina en la actual Cañada, mientras que en el Desmochado Abajo Norte a un vecino de la localidad actual de Bustinza, don Francisco Santa Ana. El 21 de julio del mismo año dentro del Departamento Coronda, al cuál pertenecía esta zona, el gobierno provincial divide el departamento también en Sur y Norte por una línea partiendo desde la estancia del Coronel Eugenio Oroño hasta el despunte, nombrando al citado militar como Comisario General de la sección Sur. Siguiendo con lo ocurrido en el último año de la década del sesenta en el Siglo XIX, Elías Bertola nos relata que «la nueva Compañía de Tierras mandó a Europa a su Agente señor Guillermo Perkins para contratar los agricultores para colonizar, empezando con la primera Colonia de Berstadt que pocos han de recordar, pues es la actual Roldán. En Marzo de 1870 llegó a la colonia la primera remesa y en junio y julio otras dos, siendo en su mayoría familias suizas. En el mes de mayo del mismo año fue vendido en el centro urbano el primer solar de la tierra de la Compañía.»[2] Esto reafirma lo que Margarita Hansen escribió y hemos compartimos en el capitulo anterior cuando ella describe como Pedro Reün y su hermano Augusto Schnack compraron con cincuenta pesos cada uno los dos primeros lotes en la zona urbana.

Ahora hablemos de Guillermo Perkins que fuera citado por Bertola anteriormente. Este hombre que bien podría ser el fundador de Cañada de Gómez, nació en Toronto como Williams Phillip Burns Perkins un 17 de abril de 1827 y que llegara a la ciudad de Rosario hacia 1858 donde fue un destacado periodista. Apenas el Central Argentino comenzó con las obras ferroviarias no dudó en estar entre los primeros accionistas de la empresa y fue el encargado de llevar adelante la colonización de estas tierras. Fue designado por la empresa ferroviaria Central Argentine Land Limited  como superintendente y se ocupó de poblar una vasta extensión de tierras recibidas por la compañía del ferrocarril, una legua a cada lado de la vía entre Rosario y Córdoba. De esa manera fue quién junto a Carlos Beck Bernard, agente de inmigración para la Europa suiza, logró que en 1869 llegarán a nuestro país los primeros colonos que tuvieron como destino a Bernstads, hoy Roldán, posteriormente siguió sus tareas poblando Carcarañá, Cañada de Gómez, San Jerónimo Sud , Tortugas y otros tantos pueblos de los que fuera su virtual fundador. En 1873 al fallecer Wheelwrigt, Perkins tuvo una serie de discrepancias con el Directorio de Londres alejándose finalmente de la empresa. Falleció en 1893 y sus restos descansan en el Cementerio de los Disidentes en Rosario.

El 17 de mayo de 1870 finalmente pasó por nuestra ciudad el primer tren de pasajeros con destino a Córdoba. Meses antes, el presidente Sarmiento había inaugurado las obras en la ciudad mediterránea. Ya por ese entonces se instalaron numerosos criollos e inmigrantes en la entonces Estación Cañada de Gómez, Anastasio Benítez y Pedro Rojas  instalan su carnicería mientras que Augusto Schnack un almacén. A ellos se suman la Fonda de Luis Zanotta, el horno de ladrillos de Luis Bianchi, la zapatería de Juan Malberti, el acopio de cerales de Enrique James, la lechería de los Garat, el botiquín de Félix Pagani, entre otros. El gran progreso de la zona obligó al gobierno provincial crear la Colonia de Cañada de Gómez el día 5 de abril de 1873 nombrando Juez de Paz a Cirilo Peralta y Comisario a Miguel Alcáser. Sobre la labor de Peralta, Elías Bertola nos decía que era «el único vecino que en este territorio en aquella época poseía ilustración y preparación. Como funcionario público procedía de acuerdo a los tiempos... Siendo asimismo Comisario de Policía, reunía el poder ejecutivo con el de la justicia, y como se dice vulgarmente, tenía el mando y el palo...»[3]  También en 1870, la tragedia llega a la ciudad, víctima de una viruela fallece Pedro Reün y su cuñada recuerda que

«Mi buen cuñado Reün vigilaba la obra tantas veces que su trabajo le permitía. Adelantaba bien y a todos nos pareció que sería un hogar amable. Pero como sucede a menudo, el hombre propone y Dios dispone. Pedro Reün, que veía el futuro tan esperanzado, no disfruto el premio de sus ahorros y esfuerzos, viendo su casa terminada. Cuando coloco la azotea, cerró para siempre sus ojos este hombre siempre tan activo y tan sano, cayendo víctima de la viruela. En aquel entonces aun no existía la obligación  de vacunarse y por eso pocos se libraban de esta perniciosa enfermedad. Según supe más tarde, Reün se impresiono muchísimo, de regreso de Rosario, cuando vió a una persona amiga con huellas recientes de viruela en el rostro, agregándose a ello, que por falta de ayuda, el mismo cooperó a transportar un cadáver que debía conducirse a Rosario, produciéndose el contagio. Siguió vagando unos días y finalmente se llamó al viejo doctor Scharn de Rosario, quien diagnostico un caso de viruela.»[4]


En la actual esquina de Bv. Balcarce y Págani, se encontraba la propiedad de Enrique James con su acopiador de cereales. Allí hacia finales de 1874 y comienzos del año siguiente, el entonces Gral. Julio A. Roca, después de vencer en Mendoza al Gral. José Arredondo, vino a pasar unos días a nuestra ciudad, como huésped de la familia James, con la cual compartió una larga amistad. Y hablando de 1874, el 12 de octubre asumió como presidente de la Nación, con apenas 37 años, el tucumano Nicolás Avellaneda quién había sido ministro de Justicia e Instrucción Pública en el gobierno de Sarmiento y como presidente compartió con sus antecesores un mismo proyecto de país que resultó fundacional para el estado argentino y que se basó en tres metas nación, constitución y libertad. La nación entendida como la entidad superior que unificó a todas y cada una de las provincias en un estado común. La constitución como un catálogo de derechos que regulan las relaciones de las personas y limita a los tres poderes de estado. La libertad como principio básico del liberalismo. La provincia de Santa Fe era gobernada por Servando Bayo, quién creó el Banco Provincial de Santa Fe, con el objetivo de aumentar el acceso al crédito para la empresa y sector productivo; sus política públicas tenían reglas de transparencia y austeridad a partir de los más altos círculos gubernamentales, castigando severamente todo intento de malversación de bienes comunes; habilitó la oficina del Inspector General de Escuelas, que fue la base para el actual Ministerio de Educación provincial, y aprobó una ley que hizo obligatoria la educación primaria para todos los niños. El 28 de febrero de 1875 inauguró el Colegio Nacional en la ciudad de Rosario.[5]  En 1876 se inició uno de los conflictos más graves a nivel institucional de nuestra historia local. Un accidente entre un policía con un italiano trajo serios problemas con el consulado de Italia, Ezequiel Gallo describió ese hecho de la siguiente manera

«El Juez de Paz de Cañada de Gómez es el carnicero de la colonia, y la persona que emplea para el reparto de la carne es el agente de policía de la comisaría local. En el mes de agosto éste representante de las fuerzas del orden embistió con su carro a un colono italiano que transitaba a caballo. El policía bajó del carro sable en mano y procedió a revivir al colono desvanecido por la caída, aplicándole un violento planazo en la cabeza. Condujo luego a la sangrante víctima a la comisaría, donde el Juez de Paz decidió recluirlo encadenado en una de las celdas. En esa posición me han asegurado, el colono permaneció por 12 horas durante las cuales ni se le curaron las heridas ni se le permitió beber agua (...) La población italiana del lugar reaccionó rápidamente enviando una nota de protesta con más de 100 firmas al gobierno provincial. Al mismo tiempo, se solicitaba, en términos enérgicos, la remoción de Cirilo Peralta del cargo de Juez de Paz. Los italianos de Cañada de Gómez procedieron también a informar de los sucesos a sus representantes diplomáticos. Uno de ellos, el cónsul Petich de Rosario, tuvo una activa participación tratando de lograr satisfacciones para los reclamos de sus connacionales. El gobierno italiano, por su parte, alertó a los comandantes de las dos cañoneras italianas que se hallaban en el puerto de Rosario, para que prestara toda la ayuda requerida por Petich.  El juez de paz de la localidad, a su vez, elevó un informe al gobierno, en el que desmentía las acusaciones y sugería la existencia de una suerte de complot anti-argentino organizado por algunos residentes italianos. Según Peralta, los colonos italianos habían organizado una violenta demostración frente al juzgado, en cuyo transcurso se hizo flamear una bandera italiana y se profirieron gritos hostiles contra la bandera argentina y las autoridades nacionales y provinciales(...) A pesar de todas las presiones ejercidas por la prensa local y el cuerpo diplomático, y aún por el gobierno nacional, las autoridades provinciales decidieron mantener a Peralta en su puesto. La Capital de Rosario protestó enérgicamente ante esta actitud: Para el Sr. Gobernador, el Juez de Paz está primero que los intereses de 300 colonos que han enriquecido a la provincia. Este aspecto fue claramente percibido por el cónsul italiano Petich, quién en su informe señaló, además, que Peralta era el gran protegido del muy influyente Pedro Correa, el más importante terrateniente de la región, prestigioso político y concuñado del gobernador (...) Esta intervención llegó, en algunas oportunidades, a estar avalada por la amenaza de utilizar la fuerza a disposición de las potencias extranjeras. En 1876, por ejemplo, Santa Fe fue testigo dos veces de la presencia nada pacífica de naves de guerra extranjeras: las cañoneras italianas con motivo del evento que se ha descripto en estas páginas y la de un navío similar británico a propósito del conflicto desatado entre el Bank of London an The River Plate y el gobierno de Santa Fe. Tal como sucedió en Cañada de Gómez, la intervención de los diplomáticos extranjeros rara vez alteró, en forma sustancial, el curso de los acontecimientos. Pero, no cabe duda, agregó un factor irritante más a lo que ya era una situación harto compleja.»[6]



[1] Biografía de Mariano Cabal. Archivo del Museo Histórico Municipal
[2] Elías Bertola. Apuntes históricos de Cañada de Gómez. 1923. Reedición año 2013
[3] Idem.
[4] Quién realiza un viaje tiene algo para narrar. Margarita Hansen de Schnack.
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Servando_Bayo
[6] Ezequiel Gallo. Conflictos socio-políticos en las colonias agrícolas de Santa Fe (1870-1880)

Publicar un comentario