Acerca de las elecciones y el despertar del odio opacando la reflexión


Han pasado ya 48 horas de la finalización de las primeras elecciones primarias a nivel nacional, y no dejo de sorprenderme de las expresiones de los “supuestos” inteligentes, los “ahora” trabajadores de la primera hora, los “intachables” e “incorruptibles” perdedores de domingo.
Cuando el amigo Fito Paéz escribió acerca del asco que sentía por los porteños, la cadena nacional TN y todos sus secuaces nos invadían con sus críticas al ahora ex querido Fito. Ni hablar de las redes sociales y todos los comentarios de los “gorilas”, porque había tocaron la honorabilidad de los señores que votaron al PRO.


Ahora desayuno con que pocos, muy pocos cañadenses, podría decir aquellos “niños de mamá” que vivieron pidiendo plata a sus padres, tíos o abuelos, a los “grandes” estudiantes que pasan décadas en la facultad usurpando un lugar en las agrupaciones universitarias, inundan las páginas más populares como Facebook, Twitter, o blog que anda dando vuelta diciendo “tenemos 50 % de negros, vagos, mantenidos, empleados del estado, ignorantes, corruptos, ladrones, drogadictos, putos, putas, panqueques, mal educados, peronistas de mierda, etc., etc.”.
Y si, son así, ellos no soportaron lo de Fito, menos van a soportar que los que están en contra de este modelo son apenas el 35 %, si digo esto porque apenas llegan a ese número, porque al 50% de Cristina tenemos que sumarles el voto en blanco o nulo, no me vengan a decir que esas personas son de la oposición porque son nulos o blancos, no existen, son nada. Ojo, Carrió sacó menos que la nada.
En anteriores publicaciones explique las más de 100 razones por la que votaría a Cristina, no hace falta repetirlas. Pero quisiera que muchos recuerden el pasado, por ejemplo en la primera presidencia de Yrigoyen, la única verdaderamente popular y nacional del radicalismo tuvo innumerables medidas que beneficiaron a los “negros” de hoy, y por eso lo tumbaron. Ese 6 de setiembre de 1930 los oligarcas, los dueños de la Sociedad Rural, las grandes familias salieron a las calles a festejar el derrocamiento del primer líder popular que dio la Argentina.
Después vino Perón, tomo lo inconcluso de Yrigoyen, agregó mucho más de él y sumo a la mujer de nuestra historia, a Evita. Y así le fue, también en setiembre pero del 55 los “señores” argentinos derrocaron a ese General que le dio una nueva vida a millones de trabajadores.
Tuvieron que pasar más de 50 años para que otro tipo tomara la posta, y ese fue Kirchner. Que dejo las bases sólidas para el cambio profundo que necesitaba el país. Volvieron los obreros a las fábricas, los chicos a las escuelas, se terminaron obras inconclusas, se cambio la Corte Suprema de Justica. Después vino Cristina, y como nunca antes nadie los hizo enfrentó a los grupos económicos, a las corporaciones y profundizó aún más lo iniciado en 2003.
Amigos, la gente ya no come vidrios, ese 50% que voto a Cristina, es el tipo que trabaja 8 horas por día, es el estudiante que ve que sus padres pueden pagarle una carrera digna, es la ama de casa que hoy es reconocida como una luchadora social con grandes beneficios, las madres solteras pueden criar a sus hijos, los científicos volvieron a creer en el país, muchos argentinos que tuvieron que trabajar en “negro” porque esos “señores” que manejaron la patria durante años nunca le aportaron y se pudieron jubilar.
La votaron porque ven en ella la fuerza de un país, que no quiere volver a perder todo de nuevo.
Por eso, los ganadores disfrutemos de este momento que nos da la democracia, y los perdedores asuman la realidad y basta de agravios, el país necesita de una oposición madura…
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