Los seis mitos derribados tras la elección del domingo

Mas bien podríamos decir que hubo varios terceros. Pero el dato más revelador es que el FPV ganó en casi todas las provincias y dentro de las provincias, en casi todos los municipios como por ejemplo Chascomus (tierra de Ricardito) y Lomas de Zamora (tierra de Tachuela). Los datos derriban varios mitos a saber:

1) El primero y padre de todos los mitos: que el kirchnerismo es un ciclo terminado, que no tiene el aval de la gente.

2) Dado que el FPV ganó en las zonas rurales, agrícolas y sojeras, en Santa Fe y en Córdoba y  en localidades que fueron más que combativas durante el conflicto de la 125 como Venado Tuerto, Saladillo y Gualeguaychú, (¡terrunio de De Angelis!) no existe el famoso “voto campo”.

3) El FPV no es “conurbano dependiente”. Claro que sigue siendo un bastión importante y que quien no sume varios votos en ese distrito no tiene muchas chances, pero haber ganado en el resto de los territorios deja en claro que no todo pasa por ahí.

4) Dado que el FPV ganó en casi todas las grandes urbes como Buenos Aires, Córdoba Capital, La Plata, Mar del Plata, Bahia Blanca y Mendoza Capital, no existe tal cosa como la representación segmentada, tesis acuñada por Elisa Carrió que señalaba las diferencias en la calidad del voto emitido en las ciudades respecto del voto de las zonas más marginales, considerando al primer voto “más culto e inteligente” y en consecuencia, mejor.

5) Carrió es el quinto mito a derribar. Carrió ocupa un lugar en los medios y en la oposición, absolutamente desproporcional a su representatividad. Sacó un 3,3 por ciento. Muy cerquita de Altamira.

6) Los contratos de locación de servicios con el multimedios no son beneficiosos. Dos de los candidatos que más se montaron a la lógica mediática fueron Carrió y Pino. Sacaron un 3,3 y 0,9 por ciento respectivamente. Ganó la política. 



POR JULIA MENGOLINI

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