Después de 29 años de democracia… ¿Alguien la valora?


Hoy se conmemora un aniversario más de la vuelta democrática, cuando aquel 10 de diciembre de 1983 el Dr. Raúl Alfonsín juraba como presidente de la nación.


Ese día se dejaba atrás siete años de torturas, asesinatos, apremios ilegales, robos de bebes, robo de Papel Prensa, desapariciones y la tan nefasta política económica de Martínez de Hoz y sus socios de la Sociedad Rural más grupos empresarios como Clarín, la familia Mitre, etc.
Nos olvidemos que en Cañada de Gómez también hubo complicidad con los gobiernos militares, recordemos los gobiernos de Cabezudo y Butassi acompañados por los notables señores de la clase alta cañadense que participaron de los gabinetes y comisiones de gobierno.
Fueron los años del asesinato a Fanny Giordano, los secuestros a trabajadores de La Helvética, de estudiantes, de militantes políticos, de toda una generación política que surgió en aquellos años sesenta de la mano del Mayo Francés, el Cordobazo o el Rosariazo entre otras cosas.
Pero volvamos a esa jornada histórica en la que Alfonsín comenzaba a marcar un nuevo camino, lamentablemente le duró muy poco la ilusión al pueblo, ya que la primavera alfonsinista duró apenas un par de años, tiempos en que los jóvenes comenzaban a aprender nuevamente a hacer política partidaria y sobretodo militancia.
En su discurso inaugural Alfonsín manifestó:
«Compatriotas: Iniciamos todos hoy una etapa nueva de la Argentina. Iniciamos una etapa que sin duda será difícil, porque tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy y para los tiempos la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina.
»Sabemos que son momentos duros y difíciles, pero no tenemos una sola duda, vamos a arrancar los argentinos, vamos a salir adelante, vamos a hacer el país que nos merecemos. Y lo vamos a poder hacer, no por obra y gracia de gobernantes iluminados sino por esto que la plaza está cantando, porque el pueblo unido jamás será vencido.
»Una feliz circunstancia ha querido que este día en que los argentinos comenzamos esta etapa de 100 años de libertad, de paz y de democracia, sea el Día de los Derechos Humanos. Y queremos, en consecuencia, comprometernos una vez más: vamos a trabajar categórica y decisivamente por la dignidad del hombre, al que sabemos hay que darle libertad, pero también justicia, porque la defensa de los derechos humanos no se agota en la preservación de la vida, sino además también en el combate que estamos absolutamente decididos a librar contra la miseria y la pobreza en nuestra Nación.»
Y como nos tenía acostumbrado el entonces presidente, agregaba parte del preámbulo a sus palabras:
«Entre todos vamos a constituir la unión nacional, consolidar la paz interior, afianzar la justicia, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que deseen habitar el suelo argentino»
En el medio pasaron cosas como la Ley de Obediencia Debida y Punto Final, la intromisión de la Iglesia Católica y el Opus Deis en el Congreso Pedagógico, la Hiperinflación, después vino Carlos el Riojano con la corrupción, el remate del Estado, la desaparición de los ferrocarriles, la muerte de las idea, Cavallo, el uno a uno, los viajes al Caribe, el Yomagate, y podemos escribir hasta mañana.
Pero faltaba más, vino De la Rúa y en veinte meses pufff!!!! Nos fuimos a la mierda!!!!!
Cinco presidentes en una semana para recaer en Duhalde, el siempre presente en cada golpe o intento del Cabezón de Lomas de Zamora…
Como dice el tango…Veinte años no son nada, si tuvieron que pasar veinte años de aquel diciembre de 1983 para volver a recuperar las esperanzas.
Ese 25 de mayo de 2003 asumía un flaco medio jorobado, que muchos se le reían por su forma de mirar y de hablar y dijo cosas como estas…
«Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad para que nos hagamos cargo de nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios para forjar un país en serio, un país normal con esperanza y con optimismo.
»Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada(…)
« Deben encararse los cambios con decisión y coraje, avanzando sin pausas pero sin depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras ni en genialidades aisladas. Se trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar cambios, no de dividir. Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas.
»Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios. Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al Gobierno con la sociedad (…)
»Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo.
»Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación: la nuestra. Muchas gracias. ¡Viva la patria!»
Ese cambio llegó, y vino de la mano de Néstor y Cristina Kirchner al cuál pocos confiaban en ellos. Desde 2003 a la fecha la desocupación bajó del 40% al 5%, la pobreza del 25% al 1.5% y la indigencia en cifras iguales.

Se profundizaron las políticas culturales, se construyeron escuelas, rutas, teatros, calles, ciudades enteras cambiaron gracias a las políticas nacionales y populares del Kirchnerismo.
Y que decir de nuestra ciudad, en esos años gracias a las gestiones de Stella Clérici que tuvieron eco en Casa Rosada Cañada de Gómez puede decir que más de 1000 obras se realizaron, se construyó la presa del Arroyo, el túnel de Calle Moreno, la Casa del Bicentenario y próximamente el N.A.C.; más las 900 notebook entregadas durante estos diez años a los estudiantes y profesores cañadenses.
Para finalizar quiero dejar algunas cifras que conducen a comprender lo que es vivir en libertad. Hoy una persona de 64 años votó por primera vez en 1973 y posteriormente lo volvió a hacer diez años después. Solamente alguien que tiene 49 años pudo haber vivido toda su mayoría de edad viviendo en democracia plena.
Porque no queremos volver atrás, porque sufrimos las torturas de la dictadura, queremos seguir afianzando esta democracia. A nosotros nos corresponde como medio de comunicación, a usted como ciudadano, pero recordemos que a pesar de todos sus defectos vivir en democracia es vivir en libertad y la libertad no tiene precio, es un derecho natural y debemos cuidarla y mantenerla por los siglos de los siglos.