La mentira virtual, la realidad terrenal


En estos últimos tiempos en que las redes sociales tomaron impulso en hombres y mujeres que superan los 25 años, hacen de la misma un lugar para la catarsis y porque no para el psicoanálisis. Quiero aclarar que dejo afuera a los menores de esa edad porque realmente utilizan estos espacios para divertirse, expresarse, crear y compartir cosas, sentimientos, fotos y momentos de su vida. En realidad, ellos saben como hacerlo.


Volviendo al comienzo digo esto porque como ha expresado Umberto Eco –autor de varias novelas, entre las que destaca el best seller "El nombre de la rosa"— desató la polémica al opinar sobre Internet y las redes sociales diciendo que "el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad (...) Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad”. Y esto lo vemos a diario en nuestra ciudad, donde personajes faltos de popularidad buscan en esos espacios pretender ganar lo que en la vida terrenal no pueden. Es que la vida no pasa por las redes sociales, al contrario, pasa como dije antes en lo terrenal, en la calle, en la casa, en la familia, en el club, en la escuela o en el lugar de trabajo. Y así, como la vieja tortura china, estos “navegadores” desinforman a la sociedad con mentiras, injurias y hasta distorsionando la realidad. Por supuesto que la gente no es tonta, al contrario, si uno ve los “me gusta” no pasan de la media de 15 o 20 personas que si sacamos a ese circulo vicioso al que pertenecen, no llegarían a formar un equipo de básquetbol.

Si vamos a nivel nacional, uno de los mayores difamadores del PPT, Periodismo Para Tontos, sufrió un duro golpe judicial por inventar noticias. En Ámbito Financiero del pasado miércoles 15, expresa textualmente que la Justicia desechó en un duro fallo las acusaciones mediáticas que la supuesta exsecretaria de Néstor Kirchner, Miriam Quiroga, había denunciado en el programa de televisión Periodismo para Todos, del periodista Jorge Lanata, en la que aseguraba que por los despachos de la Casa Rosada vio numerosos bolsos con dinero en efectivo, que se llevaban después a Olivos y a Santa Cruz, en una presunta maniobra de lavado. Luego de las acusaciones mediáticas de Quiroga, quien aseguró que el tránsito de bolsos era constante y que "los pesaban" para saber cuánto dinero tenían, la diputada Elisa Carrió se presentó ante la Justicia para denunciar un supuesto lavado de dinero. Sin embargo, la legisladora no aportó ningún elemento adicional más que una copia de lo exhibido en el programa. Al desestimar la denuncia, el magistrado determinó, entre otras cuestiones, que Quiroga nunca fue secretaria de Kirchner. Además, tras una inspección ocular en la Casa Rosada, estableció que la oficina de la mujer no estaba enfrente sino a 70 metros de la del santacruceño.” Si bajamos a nuestra patria chica, que pasaría si los que son injuriados a través de las redes sociales, programas de radios, semanarios partidarios, etc., etc., denunciarían a cada uno de los opinólogos de turno??? Hasta ahora la única Justicia que funcionó fue la del pueblo, que a través de su voto, sentenció a estos grupos sustentados en barros que con un poco de humedad se derrumban al máximo.

Para finalizar, y fuera de este tema, aprovecho el espacio que semanalmente me brinda Diario Estrella de la Mañana para saludar a mis amigos, a los que gracias a Dios tengo muchos y de los buenos, a los reales, y porque no a los virtuales...  Por eso quiero compartir con ustedes una cita de Eduardo Galeano en Libro de los abrazos donde dice En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre. En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...
-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.”
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