Historia Sanitaria de la Ciudad de Cañada de Gómez escrita por el Dr. Gerónimo Carlos Etchart. Parte 5

EL FENÓMENO DEL URBANISMO
Población urbana y rural.

Se define en demografía, al Urbanismo, como el movimiento de la población del campo hacia la ciudad que se interpreta como un verdadero fenómeno de osmosis que significa, en definitiva, la despoblación del campo.


Nuestro país, predominantemente agrícola y ganadero necesita que la mayor parte de su población resida en el campo y, a pesar de ello no se ha sustraído a este fenómeno universal de súper urbanismo y así vemos que los primeros censos nos indican que la población estaba así repartida: población urbana 40 por ciento y población rural 60 por ciento.

El último censo de población de 1947, arroja las siguientes cifras; para todo el país población urbana 62,5% y población rural 37,5 %. Para la Provincia de Santa Fe 57,8% y 42,2% respectivamente.

En el distrito de Cañada de Gómez, objeto de nuestro estudio tienen que haber, como es lógico, un predominio de población urbana ya que nos estamos refiriendo a una ciudad y sus alrededores, zona semi rural.

Sin embargo por las características de la zona, eminentemente agrícola, buena parte de los habitantes de la ciudad no residen en la misma sino en los alrededores, dentro del Distrito, dedicados  a las tareas del campo.

El Segundo Censo de población, realizado en 1895, nos informó que Cañada de Gómez tenía 3.786 habitantes como población urbana y 1.906 en la zona rural: respectivamente el 66,52% y 33,48 %.

El Cuarto Censo General de 1947 dice que la población urbana está constituida por 12.374 personas y la rural por solo 4.937. En porcentajes: 71,45 y 28,55 %.

Vendrían a indicarnos estas cifras que, aunque en escasa proporción no ha escapado la ciudad de Cañada de Gómez a este fenómeno universal del organismo y que en nuestro caso el hecho demográfico obedece a diversas circunstancias.

La más importante es el extraordinario desarrollo industrial de la ciudad en los últimos años que ha llevado a mucha gente de la zona rural de los alrededores a instalarse en la ciudad en busca de trabajo seguro, fisiológico y bien remunerado.

La educación de los hijos, en una ciudad muy bien servida por tres establecimientos secundarios y uno industrial. Induce a muchos agricultores a trasladar su domicilio al ejido urbano.


No hay duda que las restantes causas que se invocan como factores de este fenómeno han de haber influido también, aunque en menor grado.



NUPCIALIDAD

El estudio de este aspecto de la Demografía dinámica tiene interés por su directa vinculación con el de la natalidad y, además con el del desarrollo armónico y el progreso de la población.

Bien sabido es, que se representa al hogar bien constituido como la célula primaria de la sociedad y de allí la importancia que tiene un alto índice de nupcialidad. Estudiamos aquí tasas genéricas o globales o sea, número de matrimonios por año y por mil habitantes, sin discriminación de sexos o edades.

Las tasas obtenidas en el período que se extiende entre los años 1901 y 1950 oscilan entre el 13 por mil, registrado en los años 1913y 1923, que son los de más alta nupcialidad y el 7 por mil que aparece en diez años distintos. Descartamos el registrado en el año 1902 que fue del 4 por mil por aparecer en forma aislada y tratarse, probablemente, de un hecho relacionado con las deficiencias de los primeros años de la instalación del Registro Civil.

El año en que se registra mayor número de casamientos es el de 1944, con 167 y 1937 con 175 (tasas del 10 y 11 por mil). En 1913, con 9.028 habitantes se efectuaron 113 casamientos y en 1923 con 11.992, los enlaces llegaron a 152; son estos, como se dijo los años con tasas de nupcialidad más alta.

Observando el grafico correspondiente apreciaremos que ofrece una curva muy irregular que transcurre entre el 7 y casi el 11 por mil y que, considerada por quinquenios, sigue un ritmo ascendiente desde 1901 a 1925 para descender luego hasta 1915 e insinuar una nueva tendencia de ascenso en el último quinquenio.

Comparadas nuestras cifras con las de la ciudad de Rosario llegamos a la conclusión de que son satisfactorias ya que en el quinquenio 1941 a 1945, Rosario arroja una tasa promedio de 6,78 por mil y nuestra ciudad 8,0 por mil, siendo por otra parte la más baja de los últimos cuarenta años.

Es común relacionar Nupcialidad con economía y se pueden ver en todos los estudios estadísticos que abarcan poblaciones numerosas que hay una relación directa entre un estado económico floreciente y una alta natalidad.

No parece haber ocurrido lo mismo en el medio que estudiamos ya que en años de profunda crisis económica, tales los que siguieron a la primera guerra mundial o el comprendido entre los años 1930 y 1932 no han influenciado mayormente sobre este proceso demográfico que, sin embargo ha seguido un franco movimiento descendente a partir del año 1925.

La época de desconcierto económico que caracterizo a los años 1939 a 1941, con una seria agudización de la desocupación se vio acompañada en la ciudad de Cañada de Gómez por un pronunciado descenso del número de matrimonios.

Es significativo por el contrario que la curva de descenso se modifica y tiene franca tendencia de ascenso a partir de 1944, época en que aparecen en nuestro país nuevas y ventajosas condiciones económicas y sociales.

Sería interesante un más profundo estudio sobre la vinculación existente entre la nupcialidad y la habitación, pues nos parece evidente que la crisis de vivienda que afecta a toda la humanidad y, por consiguiente, a nuestro país debe influir sobre el número de casamientos.

A título de curiosa referencia histórica diremos que el primer casamiento realizado en Cañada de Gómez lo fue entre Don Augusto Schnack y la señorita Margarita Hansen, lo consagro el Pastor alemán Don A. Bleeck en el año 1871 y la partida fue registrada en la Iglesia Protestante de la ciudad de Esperanza.

Augusto Schnack y Margarita Hansen junto a su hijo Adolfo


Como corolario de lo anterior, cabe agregar que el primer nacimiento fue el de Adolfo Schnack, hijo de los anteriores contrayentes y está también registrado en el ya citado Templo de Esperanza ya que para esa época no había en nuestra zona templos ni, por supuesto, oficinas de Registro Civil, creado con posterioridad.