lunes, 2 de julio de 2018

HISTORIAS DE NOTICIAS VII

Ocampo al 800, en tiempos de la Guía de Informaciones, c. 1905


Hoy estaremos recordando a don Elías Bertola, aquel multifacético hombre nacido en Italia cuando promediaba el Siglo XIX. Este hombre que fue uno de los fundadores de la Unione Italiana, participó además en 1892 de la Comisión que se propuso juntar fondos para la construcción del Hospital de Caridad. También por esos años fue miembro de la Comisión Comunal presidida por Melitón Gómez, quién había asumido un par de años antes. Durante su gestión en la Comuna ocurrió la Revolución Radical de 1893. Siendo su último cargo público el de Juez de Paz entre los años 1905 y 1906. Es preciso recordar que en 1891 fue directivo de la Sociedad de Fomento Musical una de las pioneras instituciones musicales de la ciudad. Cuando se realizó la Exposición de Turín en 1911, fue designado por la Sociedad Italiana para representarla en la misma, junto a él tuvieron ese privilegio Camilo Varni, Bautista Nicoli, Antonio Aires, Antenor Beltrame, Juan Bima y Orestes Bogetti y entre todos integraron el Sub Comité Italiano quienes volvieron al país con un diploma de honor. Otras de las tareas realizadas por Elías Bertola fue la cartografía, de sus manos salieron los primeros planos del Departamento Belgrano, Iriondo y distritos como el nuestro, el de Bustinza, Correa, Totoras, San Genaro, Centeno, El Trébol, Carcarañá, Casilda, Arequito, San José de la Esquina y hasta en la provincia de Córdoba también con sus mapas, como en Cruz Alta, Espinillos y Marcos Juárez.


En 1907 fue el editor de un periódico llamado Guía de Informaciones, que en palabras de él comenzó con avisos de publicidad y acabó con escritos destacados. Inclusive en algunos de sus números pudo apreciarse algunos adelantos de lo que fueron sus Apuntes históricos. En nuestro museo tenemos sólo tres ejemplares de aquel medio informativo con el que contaba el entonces pueblo Cañada de Gómez. Por eso hoy quiero compartir con ustedes algunas de sus pintorescas notas publicadas. El 15 de diciembre de 1908 realizó una crítica por los cruces de calles con las vías férreas donde expresa que

«La empresa del F.C.C.A., al comprar a la Compañía de tierras el terreno para la vía férrea, ha tenido que sujetarse de acuerdo a los planos de los pueblos, y tan es así, que cada plano asigna una superficie cerrada destinada exclusivamente para el servicio de las Estaciones. El Art. 64 del Código Rural (si para algo sirven las Leyes y los Códigos), establece que las líneas férreas no podrán interrumpir sus obras el tránsito público, etc. Los compradores de terrenos tienen derechos adquiridos de acuerdo con los planos. Ahora sin entrar por el momento a discutir sobre el mérito y criterio del sistema de hacer cruzar las líneas férreas por medio de los pueblos, se debe de argüir que las calles deben de cruzar dichas líneas, sino seria de considerar un absurdo completo el criterio mencionado de dividir y aislar la mitad de un pueblo con la otra mitad.

»Hasta que las nuevas poblaciones han quedado en estado de aldeas o pueblos chicos en formación, se comprende que los pocos edificios rodeaban a las estaciones y líneas férreas abiertas por todos lados, permitían buscar un paso sin un determinado paso a nivel o calle. Pero hoy día, ciertos pueblos, como Cañada de Gómez, ha llegado a la importancia de una pequeña ciudad por su edificación, población y comercio, se hace sentir la necesidad de tener expeditas sus calles para el tráfico público y por lo tanto la necesidad que la vía férrea no dificulte su viabilidad con tener cerradas las calles que cruzan la vía.  Ha llegado el momento de llamar la atención de los poderes públicos sobre este asunto que es parte integrante de los intereses vitales del pueblo. ¡En el radio urbano deben de cruzar la vía 16 calles, y 10 están cerradas y podría decirse 11, porque hay un paso a nivel que es un depósito permanente de vagones y caso raro el poder transitar!

»La actual Comisión de Fomento, de la cual el pueblo espera mucho, debería, a nuestro parecer, tomar carta en el asunto en beneficio de los intereses generales del pueblo y nuestro simpático Mister Loveday, prestar su espontáneo concurso, salvando las dificultades en provecho común, evitando trámites legales.»[1]

Recordemos que era presidente comunal Servando Martínez, quién había asumido el 9 de noviembre de ese año y según Bertola en sus Apuntes manifiesta que su gobierno fue el encargada de la colocación de lámparas a alcohol en las calles centrales y realizaron el ensanche de calle Vieytes, hoy Bv. Centenario, recuperando terrenos ocupados indebidamente por vecinos linderos y otros, por equivocaciones de la Compañía de Tierras al efectuar las ventas de la mayor parte de las quintas, dejando un sobrante.[2]

Otra nota pintoresca de Bertola fue la titulada Panteón periodístico Cañadense, donde fiel a su ironía comentaba los pormenores de los medios locales, donde lamentaba la falta de un periódico estable en la ciudad. Del Bien Público expresó que «la primera etapa sufrió catalepsia y en la segunda desapareció por una conmoción»; El Litoral surgido en 1891, «nacimiento y defunción sin bautismo»; Unione Italiana entre 1891 y 1892, «síncope imprevisto seco»; La Bandera Radical en 1898, «cobro anticipado complicado con Mieditis violenta»; La Idea en 1895, «empobrecimiento por mala idea»; Nord de Buenos Aires en 1905, «encefalitis» y El Cañadense en 1905 por «Insuficiencia Natural».

Ese mismo día se anunciaba la inauguración de la Pista Sportiva del Club Alem, lamentablemente aún sin identificar el lugar donde ocurrió, pero si el día, que fue el 12 de diciembre de 1908 cuando asistieron unas mil personas a ver el encuentro futbolístico  entre Alem y Rosario Central, siendo ganador éste último. Recordemos que desde las fila del Alem surgió Emilio Luján, un brillante jugador de Sport Club que falleciera a los 29 años un 6 de octubre de 1920. También en esa nota publicada vemos que el público asistente presenció cuatro carreras de trote, lo que nos muestra que alguna vez en Cañada hubo competencia de turf...

El 1 de mayo de 1909 salía otro número de la Guía, y entre sus noticias más destacadas anunciaba la nueva conformación del Partido Unión Popular con la Comisión Directiva del Comité Departamental Iriondo integrada por Ignacio Crespo y Felipe Morales como presidentes honorarios; Marcelino Bayo como presidente efectivo; Jerónimo Ramírez y el Dr. Gonzalo Beresiartu como vicepresidentes; Juan Malberti (h) como tesorero; Enrique Zanotta como Protesorero; Alejandro Favor como secretario; Miguel Bayo como Prosecretario y los vocales fueron Ernesto Terrosa, Antonio Fosatti, Domingo Flores, Modesto Ergueta entre otros. Otra nota pintoresca de ese número fue Panteón Galenístico donde Bertola usando su dura pluma pretendió recordarle a los lectores los primeros médicos de la ciudad...

«Continuando periódicamente nuestro trabajo de investigación como un dato a la contribución de la historia cañadense, seguimos removiendo las tumbas de los que fueron presentándose a nuestra vista el panteón del olvido del cual queremos exhumar los cadáveres de los médicos que prestaron servicios profesionales en este pueblo y que no por tratarse del panteón han muerto todos los cadáveres y finados, los que con más o menos celo y dedicación han contribuido a enterrar a los verdaderos finados muertos, léase lapsus lingue, o mejorar de sus dolencias a la humanidad doliente. En el diagnóstico del mal que los ecilpsó o concluyó con ellos, guardamos cierto recelo por aquello de que en casa del ahorcado no hay que nombrar la soga (...)»[3]

Sobre cada médico Bertola expuso lo siguiente; «1874, Dr. Scharn, Nostalgia; 1881, Dr. Mauricio Pasqueviez, romanticismo zoológico-botánico, volátil circulante por arma de fuego; 1882, Dr. Arlia, falta de desarrollo y otros vicios de conformación; 1883, Dr. Agnetta, infección con dilatación vino-espiritistíca; 1885, Dr. Soulage, por instrumentos cortantes; 1885, Dr. Juan de Dios Roquier (catalán), muerte natural definitiva. En el mármol se lee: La esposa, parientes y amigos le erigen este monumento a su memoria.11 de mayo de 1887; 1887, Dr. Lothringer, falta de desarrollo monetario; 1887, Dr. Galanti, magullamientos calaverísticos; 1888, Dr. Piñol, protuberancias cranianas; 1889, Dr. Gowerz Lund, muerte natural; 1891, Dr. Mario Angeletti, lesiones valvulares fantásticas; 1892, Dr. Andrés Mac Innes, congestión turístico deportiva; 1893-94, Dr. Fontané, pericarditis ginebritica; 1894-95, el único médico local se ausenta para las sierras de Córdoba, época de cólera, complicada con mieditis disentericas; enviado por el Consejo de Higiene presta buenos servicios el joven Dr. Arsenio de la Colina, asistido por un practicante; 1895-96, Dr. Merlín, escasez de medios ambiente; 1900, Dr. Rodríguez Marquina, parálisis agitante; 1902, Dr. Juan Gouzalez, asfixia local; 1904, Dr. Belisario Saborido, caída de sitios elevados; 1907, Dr. Enrique Fergola, causas complicadas, en estos casos se hace necesaria la autopsia; 1909, Dr. S. Lebensohn, muerto al nacer, infección biliosa.»[4]

Las necrológicas de ese número también tenían un toque de humor negro en su narración y así Bertola detallaba dos muertes trágicas en el pueblo como la sucedida el 24 de abril cuando expresa que «Emilio José Santicchia, joven de 23 años, haciendo uso imprudente del aparato langosticida a nafta, se le prendió fuego causándole la muerte»[5]; o la ocurrida tres días después cuando «la popular doña María, cocinera bastante sucia en sus tiempos, y viuda pestiza del finado albañil Rafael Larro y de otros más tarde. La pobrecita le pegaba demasiado a la copita y ha concluido con quedar seca. Que descanse.»[6]

Entre los anunciantes de ese medio podemos destacar la Cerveza San Carlos vendida en el pueblo por Federico Meyer y Cía.; Gran Curtiembre, talabartería y almacén de suelas de Antenor Beltrame; Hotel y Confitería España de Segundo Gómez; Octavio G. Koller, comercio de campaña en general; Domingo Bondoni, perforador de pozos, molinos y maquinarias; F. y T. Fernández, cigarrería y depósito de tabaco en general; Hermenegildo Sforzini, sastre; Olinda Della Schiava, partera italiana recibida; Fossati Hermanos, carpintería de obras en general; Fábrica a vapor de carros y carruajes de José Regis, sucesor de Luis Borgarello; Antonio Culaciatti, comisiones en general para la compra venta de campos arrendamientos; Almacén y Ferretería de Miguel Feno; Gaudencio Milanesi, depósito de vinos de Mendoza e Italia; Café con billares y confitería D´Italia de Félix Sicbaldi; Jáuregui y Vázquez, almacén, tienda, ferretería y corralón de maderas; Almacén y Fiambreria de Frenchetti Hnos., agente de la soda Water de las sierras de Córdoba; Carnicería Argentina, Sucursal de La Unión de Justo Peralta; entre otras.

Así terminamos la séptima entrega de Historias de Noticias, hoy recordando al pionero de la historia local, don Elías Bertola, que en 1926 falleciera en la extrema pobreza, desconociendo aún si sus restos mortales están en Rosario o en Cañada de Gómez...





[1] Guía de Informaciones. 15 de diciembre de 1908
[2] Apuntes Históricos de Cañada de Gómez. Elías Bertola. 1923
[3] Guía de Informaciones. 1º de mayo de 1909
[4] Idem.
[5] Idem.
[6] Idem.

Publicar un comentario

Entrada destacada

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1918

Juan Nicoli El 1º de enero de 1918 asumieron las nuevas autoridades cañadenses, como verán no había mucho drama en reunirse en fecha...