EL NUNCA MÁS CAÑADENSE... ACÁ TAMBIÉN PASÓ... Décimo séptima nota



DECIME QUE SOS ZURDITO…

Así recuerda Omar Pravisani las palabras del capitán O´Coffer  cuando lo interceptó en la antigua terminal de ómnibus de Cañada de Gómez ubicada en la esquina Bv. Balcarce y España. Omar es hijo de Pedro Pravisani y Petrona Peralta, su niñez la frecuentó en el barrio Soto ya que su padre fue el recordado portero de la entonces flamante Escuela Lisandro de la Torre. Gracias a un archivo del Museo Histórico Municipal, que Omar dejará como testimonio en la historia de esta institución educativa podemos ver como fue aquellos primeros años de su vida…



«Comienzo a concurrir a la Escuela Lisandro de la Torre en el año 1960, ingresando a segundo grado, yo había cursado primero inicial y primero superior en la Escuela Juan B. Alberdi, ello obedeció a que mi padre, Pedro Pravisani El Portero había sido designado en el cargo a mediados del año 59 (…) en el barrio Soto, donde las calles eran de tierra, el pavimento llegaba hasta calle Maipú, los frondosos platanos servían de arco para que nosotros hiciéramos nuestros partidos, después llevamos nuestros partidos al campito que estaba frente al Club Villa Soto, club que solo tenía un ambiente que funcionaba como bar, una cancha de bochas y una pista de tierra. Ese campito, nuestra canchita de futbol era compartida con el deposito de Estructuras Evidente, donde había todo tipo de elementos propios de la construcción, algunos tirantes terminaron formando nuestros arcos; además al frente estaba Vederfin, fábrica de vidrios, copas, ornamentos en cristal, etc.; cuando limpiaban los hornos arrojaban grandes trozos de vidrios, algunos de los cuales terminaban para adornar jardines; al frente de la Escuela estaba la fábrica de Cerraduras Mario, que había proveído a la citada escuela de toda su cerrajería, puertas, ventanas, armarios todavía hoy están de testigos; hacía la esquina estaba el bar de José Hernández llamado Las dos anclas, pero además de bar, tenía un servicio de comidas para gente que trabajaba en La Helvética o en la Curtiembre o en Cañadenzo, y en forma temporaria para gente que venía a las cosechas. Ese bar además tenía una cancha de bochas, un billar y un metegol… En ese bar fuimos testigos de noches de guitarreadas, donde se quedaban los habituales comensales, Don Giménez,  los hermanos Bongarzoni, don Tapia, y un incipiente recitador, Carlos Faúl que había venido de Tortugas y trabajaba en la Helvética, los guitarreros eran El Negro Abregú y Don José Hernández.»[1]

Una vez terminados sus estudios en la ciudad, Omar decidió estudiar Abogacía en la Facultad de Derecho de Rosario y allí comenzó a militar en la Juventud Universitaria Peronista, la popularmente conocida JUP, una organización surgida en los años sesenta, considerada el brazo universitario del Peronismo y la formadora de cuadros técnicos y políticos de futuros dirigentes. Recordemos que en Rosario la cifra de desaparecido es alarmante y una de las mayores junto a Córdoba y La Plata siempre hablando del interior del país. Entre los más recordables estudiantes que desaparecieron y fueron asesinados podeos citar a José Antonio Oyarzábal y Felipe Laus, ambos asesinados en la masacre de Los Surgentes, otros que tuvieron el trágico final y pertenecientes a esa corriente política son Sergio Ángel Rúa, su novia Edith Virginia Bazzara y Adriana Tasada de Megna. Abogados de la talla de Juan Máximo Ferrarons, de Montoneros, Felipe Manuel Rodríguez Araya, de la Unión Cívica Radical; César Raúl Tabares, del Movimiento Revolucionario Peronista  y donde la cárcel de Coronda, de la que fue director, lleva su nombre y Eduardo Garat, también de la JUP.

Pero de todos estos nombres citado, quizás porque haya estudiado Derecho como él, Omar recuerda el asesinato de Sergio Rúa y su novia Edith Bazzara ocurrido el 3 de agosto de 1977, cuando resistió su detención en el medio de un tiroteo en su propia casa ubicada en la intersección de las calles Fragata Sarmiento y Vera Mujica. La hermana de su novio alguna vez la escuchó decir en una discusión familiar que si era necesario daría la vida por la causa… y eso hizo. A Sergio se lo recuerda en la ciudad de Venado Tuerto de donde oriundo, junto a otras víctimas de la dictadura  en el ex Colegio Nacional junto a Jorge Barrantes, Ricardo Klotzman, Ricardo Machado, María Laura González y Jorge Novillo. 

Omar recuerda lo duro que la pasó esos años cuando nos relata que

"Lamentablemente el 24 de marzo de 1976 es para mí un día en lo personal muy triste, todavía me afecta. Es como volver el tiempo atrás y revivir todo, y sobre todo recordar a compañeros que hoy ya no están.  Yo estaba en Rosario porque ingresé a la facultad a estudiar derecho en el año ´71 y ya empezábamos a ver en qué grupo podíamos acoplarnos en cuanto a nuestro pensamiento que esencialmente era peronista. Allí encontrarnos un sector que más tarde vendría a ser la JUP donde teníamos bien en claro que queríamos desembarcar en algo que no fuera un partido, sino en el peronismo que era en realidad era un movimiento, cuestión que hoy ya no podemos decir realmente si esto es así, si es un movimiento  porque ha perdido ese motor que a través del tiempo significaba la clase trabajadora, la columna vertebral, y con una conducción que los últimos tiempos creo no se ha reflejado porque hemos tenido jefaturas pero no conducción. Yo estaba viajando de Rosario hacia Cañada, llego a la Municipalidad, ya había escuchado la marchita cuando venía, por supuesto a mí lo verde me ponía mal, entro y de frente me encuentro con un compañero mío que estudiaba derecho, el Negro Di Pietro, él me mira como diciendo ni me hables y seguí. Al rato llega el Teniente Coronel Moresi, Albertengo, están en el despacho creo que hacen el acta, Albertengo se retira y nosotros nos quedamos ahí. A mí en lo personal me afecto mucho, yo ya había tenido situaciones anteriores, ya notaba algo raro, movimientos en las cercanías de la casa de mis viejos, en la mía pero no le había prestado demasiada atención. Uno empieza a pensar, yo tenía un trabajo, una familia, un hijo.

»Las cuestión se van agravando,  yo estaba un poco en Rosario y en Cañada en la casa de mis viejos, iba y venía. Una noche me bajo del ómnibus viniendo de Rosario y me para el que era Jefe y estaba a cargo de la Comisaría de Cañada de Gómez, el Capitán Luis Humberto O´Coffer, con otros dos cañadenses, uno era Subjefe, un tal Pascual y el otro un Sargento de la Policía local que era Galarza, me paran, me detienen y me preguntan… ¿De dónde venís?. Yo les respondí de Rosario y si pasaba algún problema. No, me dicen, ¿qué problema tenés vos? Porque vos sos militante de la JUP, porque vos estas casado con tal, trabajas en tal lado. En fin ellos pareciera que siempre tenían toda la información de las personas antes de detenerlos, y entonces sacan la pistola y me pegan en el pecho y me decían decime que vos sos monto, decime que sos zurdito y dale, y obviamente yo le negué todo, todo. Mira no te hagas el piola, dijeron, porque nosotros sabemos todos y obtenemos la información al segundo. Pídanla, les dije, eso no me preocupa. Bueno, me dicen, está bien Pravisani, ahora ándate a dormir ¡Si es que podes dormir! Y quedate tranquilo porque el país no se para o no se va a parar ¡nunca más! Pese a ustedes. Y me fui a mi casa, obviamente no dormí.»[2]

Aquella amenaza se convirtió en realidad cuando al ingresar al día siguiente a su oficina en la Municipalidad encontró al Capitán O´Coffer sentado en su escritorio junto a su ovejero alemán y su pistola. Al verlo, irónicamente el nefasto militar le pregunta: y domirste bien anoche???? No sólo terminó ahí el acoso sino que en reiteradas veces el falcón verde daba vueltas alrededor de la casa de sus padres como queriendo darle una amedrentamiento. Recordemos que ese capitán, conocido en la ciudad como el Alemán Negro era la mano derecha de Moresi y solía estar parado en la esquina de la Jefatura junto a su inseparable Mantonegro.

Siguiendo con el relato de Pravisani, el ex secretario general de la Sitram nos cuenta su martirio también en Rosario donde estuvo detenido dos días...

«En Rosario tuve una situación parecida, pero de alguna manera se puede decir que zafé. Lo lamentable era ver y darse cuenta porque ibas a la facultad y te enterabas que no estaba tal o cual compañero lo chuparon o se lo llevaron y lo otro. Fue esta la causa de que me quedaran materias para recibirme, porque no pude ir nunca más a la facultad, porque veía fantasmas y eso me ponía muy mal, saber que por ejemplo yo iba a ir al bar y me podría encontrar con tal o que iría a la vuelta y me los encontraría, pero la realidad era que ya no estaban, no estaban ¡y no iban a estar más! Todo eso a mí me hizo muy mal y con el tiempo lo va digiriendo, reabsorbiendo digamos. Hay cosas que se las traslade a mis hijos, sobre mis vivencias, hay momentos en los que siento orgullo y al mismo tiempo siento culpas, pero son cosas que me han tocado vivir.»[3]

En la Administración Municipal también pasó por persecuciones, primero fue Jefe de Personal, después pasó a Compras, de allí a Tránsito, a Legales y de allí a Juzgado de Faltas que era el último lugar que quedaba en la Municipalidad. Al finalizar la entrevista Omar nos relata un hecho ocurrido en esos años cuando el Municipio aplicó la Ley de Prescindibilidad donde

«Y en Cañada de Gómez en la época del proceso nadie se acuerda o nadie casi lo menciona, tuvimos la aplicación de la Ley de Prescindibilidad y puedo dar fe de su aplicación con un compañero municipal. En base a la Ley Nacional, que en ese momento era la Ley de Prescindibilidad a nivel nacional, provincial y a municipal se sanciona una ordenanza que se pone en vigencia y se la aplica a un compañero municipal que según consta era porque conforme a las dispersiones de la Ordenanza Municipal Nº 1056 los que constituyan un factor real o potencial de perturbación del normal funcionamiento del organismo que pertenece, serán posible de la aplicación de la citada norma. A este hombre lo dejaron sin  trabajo por ser peronista.»[4]

Aunque Omar no lo nombró sabemos que el empleado expulsado del municipio fue Aldo Bressan. Casos como este ocurrieron mucho en la ciudad, como el ocurrido en uno de los bancos de la ciudad cuando el mismo 25 de marzo del ´76 un día después del golpe el gerente del mismo decidió, por ordenes de arriba, de dejar sin trabajo a uno de sus empleados por estar en una lista por su pasado, ni siquiera político, sino en defensa de los pobres y de los humildes cuando ocurrió la pueblada en defensa del Padre Amiratti.

Cómo cierre de esta nota y como homenaje a los compañeros de la Juventud Universitaria Peronista desaparecidos en la dictadura, voy a compartir con ustedes un párrafo de la Cantata cantada por Huerque Mapu allá por los años setenta:

«Pobre lacayo que has puesto
tus puños sobre su cuerpo,
fíjate bien que ese hombre
que me has matado no ha muerto.
No pueden torturadores
quebrar su limpia alegría,
de justo y enamorado,
de luchador por la vida.»





[1] Testimonio de Omar Pravisani, Archivo digital Museo Histórico Municipal Elías Bertola, Año 2009
[2] Testimonio de Omar Pravisani, Archivo del Museo Histórico Municipal Elías Bertola
[3] Idem
[4] Idem
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