LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1877- 1886

Coronel Eugenio Oroño, primer Jefe Político del Departamento Iriondo



Mientras promediaba la presidencia de Nicolás Avellaneda en una gestión agobiada por el déficit presupuestario por los pagos de las deudas públicas, obligando a comienzos del ´75 a crear la Ley de Aduanas que aumentaba un 40 % los derechos de importación de productos industriales. Se vivía una crisis financiera causada por los desmanejos financieros del gobierno y por la baja de los precios de las materias primas en el mercado mundial. Sin embargo apenas se pudo salir del trance el presidente promulga la Ley de Inmigración y Colonización, conocida como Ley Avellaneda promoviendo el ingreso de personas que hasta entonces era un proceso caótico, garantizando a los inmigrantes el alojamiento en el puerto de llegada y en el punto del interior en que decidieran radicarse, y se les facilitaba conseguir su primer trabajo. Eso trajo un inminente crecida habitacional en las colonias agrícolas de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba y provincia de Buenos Aires. También en este período, entre 1880 y 1886 fue presidente de los argentinos Julio Argentino Roca, quizás uno de los políticos más contradictorios de nuestra historia. Bajo el lema Paz y Administración, el encargado del mayor genocidio contra los aborígenes, daba comienzo a la etapa conservadora del país. Manteniendo un modelo agroexportador, fue además el impulsor del laicismo separando a la Iglesia católica del estado cuando sanciona la ley de Registro Civil, se realiza el primer Congreso Pedagógico Nacional, sancionando posteriormente la Ley 1420 de Educación, iniciativa del expresidente Domingo Faustino Sarmiento, por entonces director del Consejo Nacional de Educación, quien consideraba que la educación es la principal herramienta democratizante de una sociedad. La ley estableció la educación primaria obligatoria, gratuita y laica.

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1869- 1876

La finca de los James, en la actual esquina de Bv. Balcarce y Pagani



El 12 de octubre de 1868 había asumido como presidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento, acompañado de Adolfo Alsina como vicepresidente. Sarmiento pertenecía a la Generación del 37, un grupo de intelectuales que se decía hijos de la Revolución de Mayo que sostenían el abandono de los modos monárquicos adquiridos de la colonia española y la instalación de una democracia que garantizara los derechos de los ciudadanos. Sus ideas fueron transmitidas a través de sus obras literarias, influenciadas estilísticamente por el Romanticismo inglés y francés, y tuvieron una crucial importancia en el período conocido como la Organización Nacional, entre 1852 y 1880. También integraban este movimiento Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi entre otros. El anhelo de estos hombres era poblar al país con inmigración anglosajona, francesa o alemana. Basta con relatar a los primeros estancieros del pueblo como Pablo Krell en la Colonia Vieja, Enrique Hansen en Los Sauces, Juan Ripley en La Rosita, Guillermo Heiland en Los Paraísos, Ignacio Besson en La Favorita y Octavio Koller en La Suiza y Santa Rosa finalizando con los Moreno y Moreno Berreta titulares de La Florida, Santa María y San José.

HISTORIAS DE NOTICIAS IX

Los almaceneros en 1939



Hoy vamos a compartir con ustedes en esta sección de Historias de Noticias, y con motivo del 80º aniversario del Centro Económico, algunos párrafos de una publicación que dicha entidad presentó a la sociedad en el año 1946.

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ. 1866-1868

Locomotora Cordova, la misma que pasó por la Estación Cañada de Gómez el 1º de agosto de 1866



La ciudad de Cañada de Gómez, como la mayoría de este largo camino que une las barrosas aguas del Paraná con el viento seco de las Sierras Cordobesas, tiene su origen en la habilitación de una estación ferroviaria. Aquella jornada del 1º de mayo de 1866 el sonido de las máquinas rompieron el silencio de las pampas húmedas naciendo así lo que en muy poco tiempo sería una de las ciudades más importantes de la región.  Aunque para llegar a esa fecha inicial, en la cuál hoy el mundo entera celebra el Día del Trabajador, debo retroceder un poco más en el tiempo y viajar hasta la ciudad de Paraná, cuando en la entonces Confederación Argentina que presidía Justo José de Urquiza, el 5 de septiembre de 1854 el ingeniero norteamericano Allan Campbell es contratado para estudiar la posibilidad de un tendido ferroviario entre Córdoba y algún puerto sobre el río Paraná. El 3 de noviembre de 1855 se presenta ante el presidente Urquiza el trabajo final titulado Informe sobre un Ferro-Carril entre Córdoba i el río Paraná, que incluía además de los estudios escritos por Campbell, mapas, planos y presupuestos y destacaba a la ciudad de Rosario como cabecera ideal para el trazado.

LA CAÑADA DE LOS GÓMEZ 1750-1866

La Plaza, el antiguo Templo con la edificación del actual, c.1915



La historia de una ciudad se ha escrito de varias maneras. No es mi intención competir con nadie y muchos menos ser más que otro. Cada uno desde sus ideales defiende un estilo de historia, en las cuáles cada una de ellas debe ser fundamentada para ser reproducidas, de lo contrario estamos hablando de leyendas urbanas o tradicionales.

HISTORIAS DE NOTICIAS VIII

Carlos Maero, director de Atenea


Hoy vamos a recordar la Revista Atenea, que el pasado 8 de julio se cumplieron noventa años de su primera salida a la ciudad. Era un semanario con un contenido literario, social y deportivo. Sus directores fueron Carlos Maero y José Martínez y su administración se encontraba en calle Pellegrini 151.

DISCURSO DEL DR. FÉLIX PAGANI, UN 9 DE JULIO DE 1936 EN EL NACIONAL

Dr. Félix Pagani, c. 1935


Comparto con ustedes un discurso encontrado en una valija que contiene recuerdos del Dr. Félix Pagani, quién fuera Ministro de Obras Públicas y Educación del gobernador Dr. Carlos Sylvestre Begnis, también fue concejal de la ciudad en 1932, dirigente de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia y un odontólogo de renombre. Su casa estaba ubicada donde actualmente se encuentra el Estudio Jurídico Rossini y Pirchi Asociados.

Este discurso lo brindó en el Instituto Florentino Ameghino, quizás en 1936 al mes de sus comienzos como Colegio Nacional, como lo conocemos desde el 8 de junio de 1936. Pero el Instituto Incorporado Florentino Ameghino inició sus actividades el 23 de marzo de 1931 con veintidós alumnos inscriptos en primer año. Unos días antes de esa jornada, más precisamente el día 5, se conformó una Comisión Administradora integrada por Miguel A. Barrios, presidente; Ricardo Berella, secretario; Ángel Robledo, tesorero; y Gumersindo López, Pedro Fernández, Juan Antonucci, Ramón Rodríguez, Valerio Tissera y Victoriano Rodríguez, vocales. El Dr. Félix Pagani integró el cuerpo docente en esos primeros años del Instituto.



El Dr. Pagani en un discurso, con su tradicional pipa se encuentra escuchando el Gobernador Dr. Sylvestre Begnis


Las palabras de Pagani, suponemos que son de 1936 porque en un párrafo de las mismas habla que el Instituto hace cinco años que funciona, lo que nos hace suponer que fueron hechas el 9 de julio de ese año, o sea un mes después de su inicios a raíz de un decreto firmado por el presidente Agustín P. Justo el 22 de marzo del mismo año cuando designó rector organizador al Dr. Alfonso Gallo Fernández.  

En ese año, el Dr. Félix Pagani, en el acto de la Independencia, en puño y letra escribió y dijo lo siguiente:

«Desde el año 1813 las generaciones argentinas vienen entonando el viril y humano coronados de gloria vivamos. Es que el pueblo argentino es un pueblo en marcha y conscientemente orgulloso de su pasado. Por ese orgullo del pasado, por esa admiración amorosa hacia los que en derroche de sacrificios nos legaron ese pasado glorioso se apresta el pueblo argentino a reunir en renovado, cálido y sincero homenaje a los que en 1816 con la energía del pensamiento y el acusado perfil de su actitud, dejaban identificar en el ritmo de sus decisiones, la sístole y la diástole de un empeño grande y generoso.

»Nada más justo pues que el Instituto Ameghino desflore las siempre vivas de su humilde homenaje, que en su espontaneidad, trae calor de sinceridad y vibraciones de lucha en la marcha ascendente hacia el porvenir.

»Al designárseme para dirigirnos las palabras alusivas que rezan en el programa de esta fiesta, se me invito a que tradujera en palabras el homenaje latente en el Instituto hacia los que en un 9 de julio, cristalizando la idea de mayo nos incorporaban al grupo de países que marchaban cobijados en la sacrosanta sombra de la libertad. Pensamos que las dos formas de hacerlo – El uno recordando, alabando la luminosa trayectoria de los próceres y rindiendo admiración en hilvanado discurso académico – El otro haciendo una afirmación de convicciones que aguzadas en punta de lanza, se esgrime hacia el porvenir desgarrando nubarrones, abriendo senda en la idea en macha.

»Del primer modo laudo a los próceres se cumple una misión, pero se nos figura más grato para ellos, si sus cenizas pudieran palpitar en la vida, el segundo. Dinámicos, generosos, combativos, abierto a los vendavales de la lucha, sus espíritus no podrían asentir las consagraciones académicas. La repudiarían y en su hidalga arrogancia nos señalarían el camino de la acción. Por eso no cantaremos una loa sino que en cariñoso recuerdo y sentido homenaje ofrendamos la consiente labor del Instituto Ameghino aun en lucha afanosa hacia el cenit de las realidades.

»El Instituto Ameghino, honrando el nombre que lleva alienta en sus entrañas el deseo vehemente de lanzar a la vida no bachilleres acortando caminos en promesa de un docto título, antes de ellos acaricia la esperanza que esa juventud que de sus aulas surjan a emprender el camino de la vida lo han de hacer bajo la advocación del deber con, para y por la Patria. Patria dije y el mismo nombre pronunciado desde miles de tribunas ha de lanzarse a los ámbitos argentinos, nadie se ha de resistir de formar parte de esas filas caldeadas de entusiasmo cívico que el pueblo argentino en recuerdo cariñoso y en consiente reconocimiento ha de tender en actos tributarios a los festejos del nuevo aniversario de nuestro siempre magno 9 de julio.

»Y será entonces el momento que siempre lo es, para que el pueblo comprometa su acción en solemne y mudo juramento a repudiar – aun a costa del hambre y la sed – a los falsos políticos, mercaderes de conciencias, fariseos en procura de siempre insatisfechos apetitos personales, y disponerse para siempre a coadyuvar con esa pléyade de anónimos soldados del magisterio que a fuerza de privaciones y sacrificios – ni comprendidos ni correspondidos – van ganando conciencias para el futuro impoluto de la patria.

»Habremos de continuar oyendo la patria en las bullangueras manifestaciones callejeras que con cualquier motivo y fin entonan destempladamente nuestro himno o es hora ya que el oído argentino escuche solo la marcialidad de nuestro himno en el continuado repiqueteo del martillo arrancando al yunque sonoridades de aurora.

»Es necesario que no demos clara cuenta que la Patria se va construyendo no al esfuerzo de las pulidas y blanquísimas manos de nuestra rutilante frondosa e inútil burocracia sino al esfuerzo conjunto de ese millón de manos que mueve el rodaje de las fábricas, que empuña el arado y el volante, que vuelve el milagroso tornillo del microscopio y deja caer la gota de tinta pregonando todos los evangelios, en ese otro millón de manos que  corren por el teclado dactilográfico, que surce, lava, retoña heridas y acaricia, de ese otro millón, de manos sucias de tierra, grasa y aceite como el fango fecundo y bendito como los lirios y todas esas manos que en el descanso meridiano recogen el pan obtenido con el trabajo honesto, dignificante e indudablemente constructor del patrio altar. Imperioso es que dejemos de admirar en su fulgurante brillantes las arquitectónicas líneas de los grandes emporios en cuya cúpula flamea el azul blanco de nuestra bandera cobijando en su inmaculada pureza los expoliadores del pueblo y a cambio habremos de admirar e su justa grandeza trabajar y colaborar con esos cientos de edificios, sus líneas casi que en nuestras llanuras hacen el trigo y el maíz y en cuyas cimas no flameas sino el girón de miseria e indigencia del agro argentino.

»Preciso es a tiempo corto que los miles de lupanares y tabernas que enlodan nuestro suelo, caigan a la acción de la piqueta demoledora demoledora de la acción verdaderamente patriótica dando sobre sus minas génesis a los blanquísimos asilos de basilosos por los que clama el país, construyendo con sus escombros los silenciosos y alegres refugios para ancianos y a la floración de escuelas de muchas escuelas de verdad, que forjen a fuego blanco la salud moral, económica y política de nuestra patria hacia cuyo porvenir marchamos con orgullo aun en medio de los fraudes que a pleno pulmón en la actualidad nos toca respirar.

»Y por ello y por todo ello en este nuevo alto en el camino de la Patria, en que presentes también estarán los bandidos y los traidores, los que agradecidos y consientes del deber para con ella levantan en vez de palabras acciones, hechos que contribuyen a engrandecerla y ha ennoblecerla a los ojos del orbe todo.

»Y este deber para con ella inherente a todos, más compartido por todos, tiene que ser el estandarte de vanguardia del pueblo argentino en marcha hacia el destino que los hombres del pasado nos señalaron – así sea –.

»La dirección del más modesto cuanto pletórico de nobles ideales, Instituto F. Ameghino, me ha discernido el honor de ocupar esta Tribuna y si orgulloso me siento al hacerlo no es menos cierto que dudo grandemente pueda mis fuerzas alcanzar el nivel de modesta brillantez para encuadrar en la luminosidad de los fines que inspira este acto.

»El Instituto de enseñanza media que lleva el mil veces preclaro nombre de Florentino Ameghino nació destinado a realizar grandes obras en el camino a recorrer, nació del esfuerzo, del entusiasmo del presentido anhelo de superación de unos pocos muy pocos. Aquellos que esta obra emprendieron en el medio glacial que aprisiona, queriendo ahogar, a todas las iniciativas privadas me ambicionaron jamás otra cosa que no fuera la erección de una casa de estudios que irradiando la clara luz de la verdad, constituyera en el devenir un faro de amplias proporciones luminosas que esta ciudad pudiera ostentar orgullosa, y ofrecer en consiente tributo del esfuerzo de sus hijos a la imperecedera memoria de los paladines de nuestra cultura nacional. Así humilde, calladamente no alentando otro objetivo que el del bien colectivo, una presentida mutación total de valores por la que los pueblos no habrán de merecer el nombre de tales, si en el metabolismo de sus vidas no existe una inversión tal de esfuerzo que raye en el sacrificio humano en pro de la cultura y educación de sus hijos. En el deseo vehemente del anonimato personal gestaron este Instituto pero en el cálido ambiente de esta casa de estudios campea el calor de sus esfuerzos, de sus nobles aspiraciones que seguirán marcando rumbo en la deseada marcha ascendente. Contando unas veces, muy pocas con el auspicio valioso siempre de los poderes constituidos siguió el instituto la ruta que tiene trazada y a cuyas márgenes se levantaron al par que las voces de aliento la ayuda material.

»Posiblemente se han cometido errores en la administración, en la dirección del establecimiento por cuanto de humanos es el errar pero también es cierto que siempre se obra en la plena conciencia de la reafirmación de los principios que engendraran su creación.  Yo estoy seguro que nadie de los que han consentido su constitución moral, material, personal con el Instituto hayan alentado otra idea que no sea el de la constante reparación de los valores que llevaran al Instituto a un nivel de alta ponderación del consenso popular. Nosotros creíamos que en esta tarea éramos muchos menos de los que en realidad somos y esta aseveración la hago en el derecho que para ello me da vuestra presencia en esta sala.

»Muchos de nosotros estamos en esta reunión por compromisos contraidos y es a ellos quiénes invito a acrecentar la indiferencia y dejar de lado las pequeñas cosas de la vida para que salvando, si fuera necesario, horas al trabajo cotidiano contribuyáis con el esfuerzo de vuestros medios a levantar esta que hoy prometemos ofrendar a los desvellos culturales de Montalvo, Bello, Sarmiento, Rivadavia que en el suelo americano fueron los precursores de la instrucción pública como elemento fundamental de la independencia moral, económica y política de los pueblos.

»Corto es el camino andado, y sin embargo el prestigio moral del Instituto, cien veces amenazado de muerte, hoy se levanta firme, limpio y desafiante a los embates de todos los fariseos que crean encontrar en el medio un lucro personal o una posibilidad de usufructo del esfuerzo y desvelo de los que ambicionaron y todo lo dieron en pro de cristalización de una obra que ayer fuera un sueño y hoy viste las galanas cuanto tangibles vestiduras de las consagraciones materiales y morales.

»Nosotros que siempre habéis acompañado, con vuestra valiosa colaboración, al empeño de las diversas comisiones y direcciones del Instituto no como padres, alumnos y vecinos todos en esa noble tarea que de vosotros todo es la obra y vuestro el tiempo definitivo que anhelamos por igual. Hace cinco años, ayer nomás, comenzaba a funcionar el Instituto Ameghino, comenzaba su marcha, pobre muy pobre de elementos de enseñanza y mucho más de la fuerza propulsora siempre al calor popular. Hoy después de ese corto lapso, de constante lucha, sin desmayar en sus esfuerzos sigue el Instituto Ameghino en marcha siempre difícil y como en su iniciación pobre, muy pobre de elementos de enseñanza y si el calor del apoyo popular es mayor que en su origen, aún no alcanza a contrarrestar al penetrante frío de la indolencia e indeferencia de muchos.

»Necesario es que vosotros todos y por vuestro intermedio que es necesario el apoyo moral y material del pueblo para cubrir las necesidades del Instituto ya que el que fuera obligatorio deber de los gobiernos provinciales y nacionales cuando no es mezquino se niega y si llega algún día, tanto más lejano cuanto mayor las necesidades, habrá de llegar el influjo soberano de vuestra influencia todo de un pueblo consciente y celoso de su rol en el concierto nacional de los pueblos que luchan como titanes en la convicción que sólo la educación de sus hijos constituirá en un tiempo no lejano el puntual solídisimo de la Soberanía Nacional.

»En esta lucha cuanto grata tarea estamos empeñados, no habemos de dejar, hasta conseguir de los poderes públicos pertinentes la tutela oficial que asegure la marcha del Instituto por el emprendido camino del acervo cultural de la masa popular. Pero hasta tanto ello llegue necesitamos de vosotros y del pueblo todo. Vuestro apoyo moral y desidido para todas las gestiones y vuestra contribución material como la de hoy, generosa y valiosa, para que los elementos de enseñanza urgentemente necesitados puedan ocupar sus destinados gabinetes y completar la eficiente enseñanza que es obligación, conciencia y el deber de impartirlo.»

HISTORIAS DE NOTICIAS VII

Ocampo al 800, en tiempos de la Guía de Informaciones, c. 1905


Hoy estaremos recordando a don Elías Bertola, aquel multifacético hombre nacido en Italia cuando promediaba el Siglo XIX. Este hombre que fue uno de los fundadores de la Unione Italiana, participó además en 1892 de la Comisión que se propuso juntar fondos para la construcción del Hospital de Caridad. También por esos años fue miembro de la Comisión Comunal presidida por Melitón Gómez, quién había asumido un par de años antes. Durante su gestión en la Comuna ocurrió la Revolución Radical de 1893. Siendo su último cargo público el de Juez de Paz entre los años 1905 y 1906. Es preciso recordar que en 1891 fue directivo de la Sociedad de Fomento Musical una de las pioneras instituciones musicales de la ciudad. Cuando se realizó la Exposición de Turín en 1911, fue designado por la Sociedad Italiana para representarla en la misma, junto a él tuvieron ese privilegio Camilo Varni, Bautista Nicoli, Antonio Aires, Antenor Beltrame, Juan Bima y Orestes Bogetti y entre todos integraron el Sub Comité Italiano quienes volvieron al país con un diploma de honor. Otras de las tareas realizadas por Elías Bertola fue la cartografía, de sus manos salieron los primeros planos del Departamento Belgrano, Iriondo y distritos como el nuestro, el de Bustinza, Correa, Totoras, San Genaro, Centeno, El Trébol, Carcarañá, Casilda, Arequito, San José de la Esquina y hasta en la provincia de Córdoba también con sus mapas, como en Cruz Alta, Espinillos y Marcos Juárez.

HISTORIAS DE NOTICIAS VI



El Dr. Guillermo Estévez Boero vivió un largo tiempo en nuestra ciudad dejando profundas huellas entre quiénes lo conocieron y militaron junto a él. Allá por el año 1971 junto a Fernández Soljan, Enrique Lucena, Norberto Muscatelo, Antonio Táccari, Diego Lapenna, Roberto Rescia, Jorge Locicero, Carlos Fernández, Hugo Seletti, Juan Maero, Walter Arnolfo, Roberto De Biassi, Carlos Carbonell, Rodolfo Luratti y Susana Tocalli dieron origen a la Revista Pulso, impresa en los talleres gráficos de la familia Iermoli. La administración y redacción estaba ubicada en la Galería Lavalle sobre la calle homónima al 1044, en el local 8.

BERTOGLIO Y SALVETTI, LA MARCA REGISTRADA DE LA TV CAÑADENSE.

Carlos Salvetti, Carlos Faúl, Rubén Bertoglio y Elmo Fernández


Atardecía y el frío dejaba sus huellas en la ciudad. Faltaban cuarenta y ocho horas para el día del periodista. Todas las tardecitas en el local de fotografía que actualmente pertenece a Ariel Salvetti, dos hombres se sientan y ven pasar sus recuerdos como en el visor de una cámara filmadora. A veces en blanco y negro y otras veces a color, pero muy lentamente, recorren esa larga película que fue, y es, la de ambos.

MI ESCUELA, MIS AMIGOS Y YO... Parte 2



Segundo lunes de marzo del ´91, el despertador me indicaba que eran las seis y media de la mañana. Mi ansiedad podía más que mi sueño y mis ganas de seguir durmiendo. Los desayunos en esos cuatros años que vendrían eran la única y primera oportunidad que tenían en el día de charlar con mi Viejo, él entraba a las 7.15 al Banco y yo, un poco más tarde, ingresaba a la escuela. Ese año y ese mes con camisa blanca, corbata azul –cuyo nudo y color se mantuvo hasta quinto año-, pantalón gris y saco azul comencé el secundario. Todos los días me pasaba a buscar Lomba, en su vehículo o patas, durante toda esa etapa viví en Centenario al 1500 y posteriormente una cuadra más al este donde mi familia tuvo un negocio. Al pasar por la escuela Lisandro nos encontrábamos con Laura que salía de la casa de sus abuelos, al principio desconfiaba de nosotros, pero con el tiempo fue aflojando y finalmente Javier se sumaba a la caravana para caminar todos juntos las dos últimas cuadras en las que nos cruzábamos con los obreros de una Helvética trabajando a full.

CAÑADA DE GÓMEZ Y EL POLO

Juan Bautista Miles, en la tapa de El Gráfico



Corría 1875 y Nicolás Avellaneda dirigía las riendas de un país en formación siempre soñando, como toda su generación, en ser un país con profunda cultura anglosajona. No sólo apostaban a la llegada de ciudadanos nacidos en las gloriosas tierras británicas sino que fomentaban todas las actividades culturales que nos hicieran sentir más europeos que americanos. En ese mismo año durante el mes de agosto en la Estancia El Negrette de David Shennan, ubicada en la llanura pampeana de Buenos Aires, se enfrentan dos equipos que llamaron provisoriamente Ciudad y Campo, integrado por  campesinos que ostentaba la suerte vivir en la zona urbana y en la zona rural de aquel entonces. Esos ocho gringos que al galope golpeaban una bola de billar, ya que fue lo más parecido que consiguieron a una bocha polera, iniciaron en Argentina la larga vida de un deporte tradicional, que exige una estricta destreza y que pertenece a la elite de un pueblo bastante lejos de poder disfrutarlo.

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO Parte 7




UN PASTOR CON OLOR A OVEJA


En 1972 Armando Amirati inicia su partida hacia el norte de país, principalmente con destino a Salta donde se encontraban algunos sacerdotes conocidos de él. Monseñor Carlos Mariano Pérez era el Arzobispo, uno de los pocos miembros de la curia que criticó a la dictadura cívico militar en 1977 al solicitar al Ministro del Interior de la Nación Albano Harguindeguy, la efectiva libertad de todos los detenidos ya absueltos por la Justicia; el fallo sin demora de los que aún no habían sido juzgados; la humanización del trato de los detenidos, que se les permita recibir visitas y adquirir efectos personales. Pero el camino de Amirati no estaba allá, según nos relata el Padre Roberto Queirolo

LA PLAZA RIVADAVIA



En 1945 siendo Intendente municipal el Sr. Abel Romegialli, se construyo en la esquina de Pellegrini y Rivadavia, vereda NE, la plaza Bernardino Rivadavia. Se le impuso ese nombre en homenaje al centenario del fallecimiento del expresidente de la República Argentina donde según la ordenanza de creación se le proponía a la comisión Pro Homenaje la construcción de un monumento a erigirse en la misma. Lo curioso es que por esas cosas que tenemos los cañadenses el monumento no se instaló en la plaza sino en Bv. Centenario e Yrigoyen, el mismo que vemos cuando pasamos por esa vieja esquina del colegio San Antonio.

ANTECEDENTES DE LA DENOMINACIÓN CAÑADA DE GÓMEZ

Rosas fue familiar de los Gómez


Muchas veces se ha debatido acerca de los orígenes de nuestro nombre, hoy comparto con ustedes algunas transcripciones de documentos que pudimos encontrar sobre la Cañada de los Gómez.

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO. Parte 6




LA VIDA POR AMIRATI

El  mismo día que se conoció la renuncia de Armando Amirati y Antonio Ferián como párroco y vicario de nuestra ciudad los laicos cañadenses decidieron tomar el Templo. Días después Amirati acompañados de otros sacerdotes renunciantes viajan a Rosario para entrevistarse con Monseñor Bolatti. La entrevista se trunca ante la negativa del Arzobispo de recibirlos. Al día siguiente, el 3 de julio de 1969, la Asamblea Popular decide seguir con la ocupación del Templo, pedir la remoción de Bolatti y pedir la reincorporación de los curas renunciantes a través del envío de telegramas al Papa Pablo VI. La pueblada estaba en marcha.

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO Parte 5




UN 29 DE JUNIO DIFERENTE...

Las fiestas patronales son toda una tradición en los pueblos y ciudades del interior del país. Ese día las puertas de los comercios se cierran, las escuelas no dan clases y los vecinos salen a las calles a festejar, a través de kermeses, caminatas o celebraciones religiosas, para esperar la bendición del Santo Patrono.

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO Parte 4





ERA JESÚS CAMINANDO POR LAS CALLES DE CAÑADA

Así lo definió Chana Pagani al Padre Amirati, «era Jesús caminando por Cañada, faltaba que hiciera los milagros, era de esas personas que con su vida testimonian lo que creen, la elección que había hecho de su sacerdocio, en esta época en que realmente las palabras sobran y la gente está cansada de discursos, los que llegan son los que dan testimonio de vida, él era el evangelio caminando.»[1]

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO Parte 3




LOS PASOS DE ARMANDO VAN DEJANDO SUS HUELLAS


Cómo bien dijimos en anteriores capítulos, la primera impresión de Amirati en Cañada no fue tan buena que digamos. Desconfiaban un poco de ese curita que venía con nuevas ideas a una ciudad que estaba acostumbrada justamente a no apostar a la renovación. La Ciudadana Ilustre Goritzia Piccinini dio fe de esa sensación al expresarnos que

ARMANDO AMIRATI, NUESTRO CURA SANTO. Parte 2




Su llegada a Cañada de Gómez

Tras la partida del Cardenal Caggiano hacia Buenos Aires, en 1959, durante la breve gestión de Mons. Silvino Martínez quién fallece en su cargo en 1961 siendo reemplazado por Mons. Guillermo Bolatti comienza en la vida sacerdotal de Armando Amirati una serie de traslado que incluyeron las parroquias de Fray Luis Beltrán, Fisherton, San José Obrero y el Colegio del Huerto. Un 25 de marzo de 1962 bajó sólo de la Estación de trenes, caminó con su pequeño bolso lleno de libros y cruzó la Plaza San Martín rumbo a la casa parroquial un desconocido cura llamado Armando Amirati. Faltaban siete meses para que Juan XXIII, el Papa Bueno, diera inicios a la gran reforma de la Iglesia Católica que fue el Concilio Vaticano II. Ese 11 de octubre de 1962, fecha en que el Santo Pontífice ofreciera la misa inaugural y su recordado discurso Gaudet Mater Ecclesia donde, entre otras cosas, expresara que